Mi documental "A Fanatic By Choice"

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Las viudas de los jueves.

Chetos que dicen "pija".

Si, académicamente hablando es incorrecto dar este tipo de análisis (subjetivo), pero este es un caso especial. Y disculpen si les parece crudo el título del artículo.
Cuando me dispuse a ver Las viudas de los jueves fui con un mar de críticas negativas en la mochila: que roza el telefilm; que es plana; que esto y que lo otro...

Debo decir, orgullosamente, que recibí una grata sorpresa al ver esta película dirigida por Marcelo Piñeyro, ya que me encontré con un film interesante, seco, llamativo y conciso. Por momentos se me hacía estar viendo una obra francesa, por otros, un bodrio con intentos de drama oscuro, y así variando la perspectiva hasta conformar como punto de vista final una aceptación satisfactoria.

La historia transcurre en el micro universo de un country porteño, donde la clase alta vive su monótona vida de riqueza, paraíso y falsedad, totalmente (aunque no tan) ajena a la crisis económica a punto de estallar en la Argentina del 2001, separada del mundo por su extrema vigilancia y sus enormes vallados.
Al contrario de lo que venden las engañosas sinopsis y los trailers, la película no es una criminalística, thriller, ni nada por el estilo, sino la reconstrucción de una serie de sucesos que desencadenaron el componente central expuesto desde el comienzo (con toda la carne al asador por parte del director de Tango Feroz): tres cadáveres flotando en una de las piscinas climatizadas del barrio.

Principalmente en un contexto dramático, la trama -- con un elenco de lujo -- va tomando forma de una manera muy lenta y poco palpable, siendo que los mundillos de cada uno de los personajes ameritaba un tratado más profundo. Las interpretaciones de Leo Sbaraglia como Ronnie, Juan Diego Botto como el esquisofrénico Gustavo, y Ana Calentano como Teresa, la esposa del Tano (Pablo Echarri), son de lo más logrado actoralmente, mientras que Juana Viale está impresentable a comparación de lo que su personaje pretendía -- el difícil camino de una mujer que debe optar entre abandonar a su marido y ser feliz, o acompañarlo durante su "proceso" --, el mencionado Echarri mantiene el mismo perfil de siempre, y Gloria Carrá se quedó en Patito Feo (para los extranjeros, una patética telenovela infantíl argentina).

Sin duda el elenco le da vida a esta película tan difícil de digerir. Es como esos postres secos que no pasan sin una buena bebida que acompañe; los actores serían la bebida. Pero entrando más a lo que es Las viudas... me quedé con ese intento (para mí, logrado) de mostrar la crisis del 2001 desde el costado burgués, esa clase que supuestamente ni notó la debacle económica de la época de Fernando De La Rúa. Aquí encontrarán avaricia, egoísmo, falsedad, algo de autoadulación (muy propia del argentino de barrio devenido en poderoso, cuando la ignorancia y la calle superan al adinerado empresario) -- muy bien representada por Echarri, cabe destacar -- y principalmente esa gran brecha generacional que dividió los dos mundos (y lo sigue haciendo) para instaurar ese pensamiento de que el de la villa tiene todo lo malo y el paqueto tiene el paraíso ganado por "completar los bolsillos".

De todos modos, estos chetos no convencen demasiado, más allá de que canten el feliz cumpleaños en inglés o de que tengan latiguillos muy irritantes -- como "Anyway, nos vemos", por ejemplo. Dicen "pija", "me calienta", mean en los arbustos y juegan al poker fumando cigarrillos (con la excepción del dandismo tan común en Echarri y su humeante habano), por lo tanto no termina de cerrar el concepto de lo careta, cheto, burgués pedante y todo eso que tanto quiere exponer Piñeyro entre tanta 4x4, cancha de tennis y complejo de "2000 metros" (¿?).

No obstante, la idea principal está bien realizada, con una trama que -- a pesar de los tediosos 122 minutos de metraje -- atrapa, convence y despierta irritación, mas nunca un dejo de emoción o representación con alguno de los protagonistas, tan planos y chatos que uno ya no sabe si es a propósito para mostrar la frialdad de estos devotos del dinero. Y si esto último es así, estamos ante una genialidad por parte del elenco y la gente de casting.

Las reflexiones del Tano son inteligentes, precisas y calculadoras; la escena del dobles de tennis es la mejor, lejos, por todo lo que despierta en el anodino personaje de Viale, que no tuvo que actuar mucho para personificar a Carla, ya que en la vida real forma parte de esa burbúja a la que hace alusión esta historia basada en la novela de Claudia Piñeiro; los ataques demenciales de Botto son excelentes; los simbolismos manejados (el agua como escena de muerte para purificación, la mentira de la violación por parte de "los de la villa" para tapar las miserias propias, la "rara inteligencia" de Juan -- un muy correcto Camilo Cuello Vitale --, y la concepción de muerte que se expone constantemente) son exquisitos; y la atmósfera creada gracias a los recurrentes flashbacks, le dan a este film el rótulo de "interesante" y/o "aceptable".

Dos cosas rescato de mi experiencia con Las viudas de los jueves:
a) Nunca más me creo lo que los trailers y las sinopsis quieren vender (ya me pasó con AntiChrist o cualquiera de los bodrios cinematográficos de Harry Potter).
b) Voy a dejar de creerle tanto a los "críticos" que se la dan de académicos, con sus reseñas que al releer probablemente ni ellos entiendan, y me dedicaré más a la experiencia propia con cada film.

En cuanto a la película en sí, no es para ver en un cine, sino para alquilarla y verla (analizarla) cómodamente recostado en el sofá/cama/colchón/lo-que-sea.


Calificación (del 1 al 10): 6

martes, 29 de septiembre de 2009

Notorious.


Life after Death.

En los 90', un hombre llamado Christopher Wallace irrumpió en la escena del hip-hop luego de una larga escalada llena de obstáculos, para darse en llamar Notorious B.I.G.. Todo héroe (o antihéroe) sabe hacer de sus defectos armas para defenderse en el camino a la gloria, y el gordito de gafas que escribía líneas sobre el padre que lo abandonó hizo lo propio, hasta convertirse en un ícono de la música callejera, con free style durante la venta de crack de por medio.

El biopic dirigido por George Tillman logra conjugar toda esa turbia historia con la rivalidad entre la Costa Oeste y la Costa Este, que tanto marcó a la comunidad rapera de esos no tan lejanos días. Imaginense que hoy en día se mueran Eminem y Snoop Dog, en un lapso de seis meses, y que los motivos de sus decesos fueran una incógnita. Algo así fue lo que sucedió con los ídolos del gangsta rap, Notorious B.I.G. y Tupac, que luego de una pequeña trayectoria como grandes colegas (uno más grande que el otro, claro está) se vieron distanciados -- en este film se pone a Notorious como el inocente -- por culpa de las estúpidas rivalidades que se dan en lo musical.

Apunten el nombre de Jamaal Woolard, quien interpreta de una manera excelente al exitoso rapero, y se adapta a cada una de las situaciones, a pesar de que el guión subjetivo del director de Hombres de honor le favorece. La siempre correcta Angela Bassett encarna a la madre de Notorious, que juega un rol importantísimo en la vida del que dio a luz a personajes como Jay-Z, Lil'Kim (en la película la presentan como una zorra que llegó al éxito por acostarse con el grandote), Mase, etc.

La película esta muy bien realizada, con una ambientación precisa, un elenco que cumple, y un final que no te dice más de lo que ya sabías de la historia, pero que no va más allá de lo que este tipo de films pretenden. Desde la humilde opinión de este servidor, bastante por encima de otros biopics de rap como 8 Miles de Eminem o Get rich or die trying de 50 Cent.

A pesar del ya mencionado punto de vista que tendencia Tillman, y el meloso intento de enaltecer la imagen de un promiscuo, violento, drogadicto y criminal devenido en estrella del hip-hop, el largometraje cumple con la tarea y deja satisfecho al espectador, principalmente a los devotos de Big Poppa. Los tracks que se suceden a lo largo de los 122 minutos de metraje son de lo mejor de la película, siendo los hits que supo componer el ídolo precoz de Brooklyn, que perdió la vida a los 24 años de edad, en el asfalto de las calles hollywoodenses.

Una historia contundente por donde se la mire, digna de conocer.

Calificación (del 1 al 10): 7

domingo, 27 de septiembre de 2009

Críticas de blockbuster.

Habiendo pasado el fin de semana, sin ninguna novedad, me dediqué a cumplir ciertas asignaturas pendientes que tenía conmigo mismo y un par de titulos que me venían esperando (si no al revés) para poder sacar mi propia opinión respecto de ellos. Una, ganadora del Oscar a la Mejor Película en el 2007; la otra, aclamadísima obra de terror español, que fue alabada por muchos, con remake americana y todo.

Aquí les va mi punto de vista de estos dos títulos:

No country for old men (2007):

Excelente thriller criminalístico ambientado en la frontera texana con el México de los 80'. Un lugareño común y corriente encuentra un maletín con $2 millones, producto de una mala transacción del narcotráfico, por lo que comenzará una carrera por salvar su vida y la de su mujer, ya que un psicópata asesino que fue contratado por los propios narcotraficantes lo está persiguiendo gracias a un detector que hay en la maleta. A su vez este loco con un peinado casi tan horrible como sus macabros asesinatos (con unas armas espectaculares, por cierto) está siendo perseguido por un viejo sheriff de la zona, que se encuentra superado y abatido por "el nuevo crimen".

En base a esto gira la historia, muy bien ambientada y correcta en cuanto al guión, diciendo y mostrando lo justo y necesario. La utilería, la escenografía, fotografía y vestuarios son excelentes, y el papel desempeñado por el español Javier Bardem es escalofriantemente sensacional. Tomy Lee Jones excelente como siempre, recurriendo a sus orígenes para encarnar a su personaje, y Josh Brolin fue el indicado para su papel.

El final es glorioso, y para los que todavía no la vieron, les recomiendo que presten atención a cada uno de los diálogos -- en especial la anécdota de la vaca y su verdugo; y la charla en la confitería entre los dos jefes de policía -- para poder entender el desenlace.
Merecidos los premios que se llevó, en especial Bardem y los hermanos Coen.

Calificación (del 1 al 10): 9


[REC] (2007):

Esta película me la han promocionado tanto, que a la hora de verla me llevé una gran desilusión. Precisamente, hace unos días hablabamos de la diferencia entre los filmes que asustan y los que dan miedo. Este entra en la categoría del primero. No da miedo, sólo te hace saltar gracias a los ya trilladísimos recursos de sonido y shock visual.

El equipo televisivo del programa "Mientras usted duerme" se lleva una sorpresa para nada grata cuando, cubriendo una nota con el cuerpo de bomberos en la que sería una salida de rutina, quedan encerrados en un edificio que, además de estar en pánico por una vieja gritona, se encuentra cercado por alerta biológica.

La histérica Manuela Velasco interpreta a Ángela Vidal, la reportera gritona, que junto con su indestructible y desconocido cameraman, Pablo, serán los protagonistas de esta historia rodeada de (sobre)actuaciones malísimas, argumento entendible pero carente de una explicación racional (ni hace falta citar la cantidad de títulos que tienen esta temática de los infectados semi-canivales con aspecto de zombies) a pesar de su acertado intento de verosimilitud. La ambientación es fabulosa, eso sí, pero no está bien aprovechado el espacio, siendo que se pudo haber jugado más con la claustrofobia para no caer en el típico Run n' Go con el gastado método de la cámara en mano. Entre griterío y sacudida de cámara digital se transcurre por este filme que no abusó de su calidad con un metraje bastante rápido (a pesar de que, para variar, se viene la segunda parte) y se quedó con lo poco que podía ofrecer: susto.
No obstante, la escena del final -- en los últimos diez minutos -- es la más aterradora, por lo que sólo por eso vale la pena verla.

Cuando terminó, mi novia, que es muy miedosa, me dijo: "¿Cuánto le vas a poner a esta? Yo no le pongo ni un 5. No me asustó para nada." Y eso ya es alarmante...

Calificación (del 1 al 10): 5

En fin, pasé un buen fin de semana. Espero que ustedes también.

sábado, 26 de septiembre de 2009

¡1 mes del blog!

Queridos amigos, hoy cumple un mes de vida este humilde espacio de opinión, en el cual el elemento esencial es el comentario del lector por sobre el artículo publicado...

En este pequeñísimo lapso, el blog a recibido más de 500 visitas, ha dado a luz a 17 publicaciones, y un total de 78 comentarios de todos los "compinches" que me he hecho gracias al medio.

Sé que no estoy a la altura de las circunstancias en más de una ocasión, y que mi forma de ver las películas es la de un simple cinéfilo, a diferencia de lo que mis críticas pretenden, pero creo que está bueno compartir las opiniones sobre lo que nos gusta. Siempre defenderé eso. No hay nada más valioso que saber lo que el otro piensa para así construir una línea de ideas entre todos, y dar como fin un disfrute más "compartible".

Para aquellos que no la pasaron muy bien hasta ahora, prometo mejorar; y para los que sí lo hicieron, también les garantizo que la cosa se pondrá mejor. Humildemente opino que, gracias a todos Ustedes, logramos demasiado en tan solo 30 días. Y por ello les agradezco infinitamente.

Espero seguir contanto con la participación activa de todos, y que se pase la voz para que vengan más individuos a dar su punto de vista.

Por lo pronto anticipo que se vienen informes especiales, encuestas, más "críticas" de cine, etc.

Los saludo cordialmente. Les vuelvo a agradecer enormemente por la participación, y los incentivo a que permanezcan en ese ritmo, y que incluso lo intensifiquen.

¡¡¡¡¡Un fuerte abrazo para todos!!!!!!

PM

lunes, 21 de septiembre de 2009

Funny People


Tristes comediantes tristes.

Hace poco un lector comentó "siempre que veo en el cartel el nombre de Jud Apatow, ya sea como director o como productor, decido no mirar la película". Si bien no comparto del todo esa opinión, ya que disfruté bastante de obras como Superbad, Virgen a los 40, Ricky Bobby: Loco por la velocidad o No te metas con Zohan (en ese orden, digamos), debo remarcar la realidad del asunto, puesto que Apatow no viene muy acertado en sus tres anteriores realizaciones -- incluyendo Año uno, la cual produjo --, cuyos protagonistas sostienen milagrosamente lo que ante la vista fina puede ser un caos guional, o bien, un desperdicio de tiempo.

Funny People no es la excepción. Muchos dirán que esta es la cinta más profunda del director, pero la verdad es que es un gran montaje sostenido por un elenco de lujo (aunque no termina de convencer) que en el fondo está podrido cual manzana puesta en primera fila de la frutería lista para aquel que viene apurado y la recoge por su bonita apariencia exterior. Adam Sandler no se come la película... se la devora, a pesar del excelente trabajo de Seth Rogen, quien a mi gusto es LA promesa de la comedia hollywoodense. Eso, sumado al agotador metraje del filme, y una trama que en el medio se parte a la mitad para empezar una nueva película (como si fuera una segunda parte, que no hubiese sido nada mala), hacen de este tercer opus del dire de Ligeramente embarazada una dramática y cómica pérdida de tiempo.

Y siguiendo con lo de la trama dividida a la mitad, no he de pasar por alto el hecho de que en ningún momento me sentí cómodo con lo que iba sucediendo. Incluso cuando (SPOILER) uno debiera sentirse alegrado porque Goerge Simmons (Sandler, ¿hasta cuándo este tipo seguirá actuando con complejo de Hugh Hefner?) se "cura" de su enfermedad terminal, no se termina de acompañar a los protagonistas atrapados en ese mejunje de historias que darán un vuelco de 180º para pasar a ser una película romántica.

Segundas oportunidades, la triste vida de los comediantes -- ojo, complicadísimo oficio, no tienen otra forma de pasar la vida -- debajo de la fachada del ser casi perfecto por sus chistes escatológico-sexuales tan abrumadores como un potus de noche, el histrionismo fracasado de Eric Bana, un Jonah Hill desperdiciado de una manera criminal (¿Cómo se atreven a poner a este genio en potencia como una pieza más del desordenado rompecabezas?), una nueva pésima actuación de la rubia tarada de Leslie Mann, y el desorden generacional que implica aguantar 146 minutos de comedia barata y dramaturgo angelino, es suficiente como para darle la razón a lo dicho en el primer párrafo.

A pesar de esto, cabe rescatar que Sandler por primera vez no actúa de él mismo (excepto la escena final en el fast food, donde vuelve a usar esa estúpida forma de hablar, empleada en El aguador, una de las peores películas que vi en mi vida); Rogen evoluciona a cada minuto con su multifacética forma de expresarse -- este tipo puede hacerte llorar de risa y emoción a la vez, algo que no cualquiera puede hacer en estos días de oscuridad de la comedia --, y los únicos momentos en que puedes llegar a emocionarte, como dicen ciertos ilusos, son aquellos en los que este viejo militante de Apatow (actuó en Virgen a los 40, y Ligeramente embarazada) se pone a hablar en serio y darle consejos al egoísta, desalmado y vacío personaje encarnado por Sandler.

Una mezcla rara entre Man on the Moon, Click y cualquier basura protagonizada por Chris Rock, pero que tiene sus momentos de gloria como el chiste del holocausto (crudo y negro, el único gag rescatable de la película, teniendo en cuenta las groseras intenciones de la misma), el cameo de Eminem, la charla sobre la muerte entre Rogen, Hill y Jason Schwartzman en la colina y las actuaciones de las hijas de Apatow, Iris y Maude.

En su breve aparición, James Taylor dice una frase que resume gran parte de la película: "¿No te cansas de hablar de tu pene?", mientras que Hill la engloba con otra dicha con tono de incredulidad y decepción: "Sonaba como la mejor historia contada", y sin embargo no fue así. Me desilusionó muchísimo este filme al que tanto esperé para ver una conjunción actoral que nunca llegó a concretarse entre estos pesos pesados de su materia.

El largometraje se estrenará a fines de noviembre en nuestro país, mientras que en España se estrenó con el nombre de Hazme Reír (como si se le rogara a la trama... que ironía) . Les sugiero que la vean en inglés, ya que esta realización tiene ciertos latiguillos idiomáticos imposibles de captar por los cómodos que la escuchen doblada en su idioma. Y créanme cuando les digo que sin esas pocas pizcas de "gracia", esto no tiene nada para ofrecer.
Los que no la vieron ya tienen mi recomendación.


Calificación (del 1 al 10): 4


domingo, 20 de septiembre de 2009

The strangers


El terror ha vuelto, y llama a la puerta varias veces...

A lo largo de los últimos años el género del terror ha venido cayendo en picada. Para ser honestos con ustedes, la última película decente de estas características que vi -- además de la saga de El juego del miedo -- fue El descenso. De ahí en más no volví a sentir nada con el montón de basura que se fue implementando a modo de susto, ya sea con hemoglobina al 100% inútilmente utilizada, hasta el típico ritmito musical al estilo Tiburón que ya nos tiene curados del espanto, literalmente.

Por fin pude "relajarme" (nunca una expresión sonará tan alejada de las verdaderas sensaciones como lo que acaban de leer) y disfrutar de esta joyita del primerizo Bryan Bertino, que mezcló un hecho traumático de su propia vida con los sucesos perpetrados por La Familia de Charles Manson para dar con este batido de suspenso, horror, drama romántico y realismo bastante bien logrado.

Los extraños (The Strangers, 2008) es un filme justo en la dosis de terror, y con un entramado de ideas diluídas dentro del exquisito guión. Dichas ideas no son otras que el propio sadismo por sadismo mismo al que tanto le teme la comunidad estadounidense, en el cual la vida es una moneda de cambio y digna de ser tratada como un muñeco de diversión. El símbolo que representa la tenebrosa niña (Gemma Ward) que toca la puerta incesantemente preguntando por una tal Tamara sin duda asegura esta hipótesis, principalmente por la gloriosa frase de una de las escenas finales, en la cual la protagonista Kristen McKay (Liv Tayler, excelente) le pregunta el motivo de su accionar a la susodicha para recibir por respuesta un frío "porque estaban en casa". La firme interpretación de Scott Speedman encarnando al quebrado emocionalmente James Hoyt le da el tono lúgubre a un relato que comienza construyéndose como un drama romántico, en el cual una pareja no puede resolver la cuestión del compromiso, sin ánimos de sobrepasar la línea de la imagen como elemento fundamental para transmitir el mensaje más que palpable para todo aquel que no goce de una oligofrenia infantiloide.

Las actuaciones son geniales; la puesta en escena es soberbia (el sentimiento de claustrofobia logrado a partir de un escenario como el de la casa de un barrio desierto, en cuyos oscuros patios aparecen reluciendo al paso cuchillos afilados portados por siniestros enmascarados, es de lo más acertado que he visto en muchos años en lo que respecta a este género rumbo al precipicio); las dosis de suspenso y chispazos de temor son sólidas; y la trama, cuyo desenlace podrá tanto sorpender como desilusionar al espectador -- que pasará los 85 minutos pegadito al asiento, mordiéndose las uñas --, es lo suficientemente convincente como para dar miedo, de ese que tanto prometen estas nuevas obras del cine mainstream, que en su mayoría no cumplen.

Recomiendo expresamente mirarla de noche, con una buena calidad de imagen y sonido, y si quieren (secreto de cocinero), para darle una pizca de sabor, bájenle el brillo a la pantalla de la tv, para poder sentirse un poco más en el pellejo de estos dos pobres seres, que sin imaginárselo, se cruzarán, no con fantasmas, ni zombies, ni brujas, sino tres dementes enmascarados que dicen pecar "a veces", y que "la próxima vez será más fácil".

Vale la pena un filme con dos escenas tan épicas como la de la cocina (póster) y el comienzo con el llamado al 911. Cuerpo a tierra, luces apagadas, puerta y ventanas bien cerradas, y a temer se ha dicho...


Calificación (del 1 al 10): 9

viernes, 18 de septiembre de 2009

AntiCristo


La Naturaleza es la Iglesia de Satanás.

Lars Von Trier sabe lo que hace, y si alguien tenía dudas, que vea AntiCristo. Con eso empiezo, y con eso termino. No hay mucho para decir, aunque a la vez haya tanto, de este filme inclasificable, con tintes de drama, terror, pornografía, gore, etc.

El psicoanálisis es el protagonista de la película, con el shock gráfico y la Naturaleza como secundarios, y William Dafoe y Charlotte Gainsbourg como extras, aunque esta última se luce como pocas veces se ha visto en el cine actual.
Cómo un matrimonio abatido por la pérdida de su hijo cae en un pozo oscuro que le deparará tantas sorpresas (gran simbolismo de la madriguera en la que se esconde Dafoe), que ni sus propios monstruos podrán combatir, mientras que la madre tierra hace su trabajo arrastrando todo lo que encuentre a su paso -- y no me refiero a los bodrios de Roland Emmerich, sino a hechos concretos que van desde la posesión del pecado, lo carnal y el alma misma de un escenario inalterable como lo es el bosque --, serán el eje central de este filme.

Nada tenebrosa, bastante acartonada en lo que a trama respecta (si... tiene trama), aunque cabe destacar que es poco predecible. Los planteamientos freudianos, con paralelismos bíblicos y místicos, sumados al poder (impunidad) que toma la imagen cuando el director intenta decir algo más allá del pene, la vagina, la sangre o el dolor, cobran fuerza en una anacronía completamente perturbadora y controversial, cuyo desgraciado fin no es otro que conseguir repercusión en el ambiente. Los lamebotas del director de Dogville adorarán la película por la soberbia con la que éste intenta hacer sentir un inepto al espectador, osándo faltarle el respeto a la continuidad y hasta el mismo sentido del que tanto hablan los nombrados al principio.

No me gusta decir algo con el tono de LA verdad con el que intentan hablar muchos de los que defienden este filme, pero me atrevo a decir que al que le guste este intento fallido de remodelar el Dogma 95 (por amor de Dios... hay un zorro que habla) será porque, o bien no captaron el "mensaje" y se sintieron superados por esta obra maestra (¿?) de von Trier, o sí lo captaron y comparten la idea de que el AntiCristo está dentro de todos nosotros, que somos demasiado débiles para dejarnos poseer y flaquear contra el Mal.

El escenario en el que se desarrolla la mayoría de la trama, el bosque Edén (Génesis, que grande sos), es impecable, así como lo bastante sombrío como para asustar con el simple silencio. Las fotografías, como mínimo se merecen una nominación al Oscar, así como la edición de sonido -- adiós Dogma --, la musicalización (la canción del prólogo y epílogo es hermosa), y la majestuosa actuación de Gainsbourg, quien se desnuda literalmente y en esencia para dar la mejor interpretación en lo que va de su carrera. Dafoe no convence, estando por debajo de lo que su egoísta, pétreo y desalmado personaje pretende, aunque sabe cómo sobrevivir ante el excelente trabajo de Gainsbourg.

La simple idea de que la Naturaleza en su totalidad, esa que abarca el tramo que se recorre desde la belleza de un venado en medio del bosque hasta el sexo duro y sadomasoquista, se nos revele para sacar a la luz todos nuestros demonios -- dominados por papá demonio -- es tan aterradora como estúpida. El que supo hacer Bailando en la Oscuridad falla grueso en varios intentos de shock, por su predecible y ya gastado drama gráfico, empezando por la terapia psicológica de una pareja, con sus idas y vueltas (si le tienes miedo al bosque, vayamos al bosque...), hasta el paralelismo con la crucificción de Cristo, aún cuando estos son fáciles de entender, al contrario de lo que dicen los que tanto defienden al danés, pensando ingenuamente que esto es una obra compleja y profunda.

A fin de cuentas, el populacho no entenderá ni jota de esta película, mientras que los cinéfilos la apreciarán por su capacidad de generar sentimentos y opiniones cruzadas. Hay que reconocerlo, hoy en día muy pocos largometrajes "comerciales" generan eso en el público. Porque AntiCristo es nada más que eso: un filme comercial con intentos banales de provocación mediante herramientas más que predecibles como el gore, la pornografía, y el Diablo; aunque otras muy interesantes como la cámara X-Mo. ¿Hace falta algo más para que te atraiga?

No obstante, haciendo la cuenta nos quedamos con el cambio...


Calificación (del 1 al 10): 5

Editado el 08/03/2010

GANADORA DE 2 PREMIOS PALITOH:
- Mejor Dirección Artística
- Mejor Actuación Femenina en un rol Protagónico (Charlotte Gainsbourg)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Meme de Xavi Vidal: Anécdotas en el cine.


Xavier Vidal
de Cinoscar & Rarities propone un nuevo meme. Ahora, la idea se centra en compartir con los bloggers alguna anécdota personal sobre el cine. No se trata precisamente de hablar sobre los títulos de estreno, sino narrar alguna sesión de cine catastrófica, algún recuerdo remarcable, alguna vivencia interesante en torno a la sala de cine y sus historias. He aquí los pasos a seguir:

1. Contar tres anécdotas relacionadas con el cine. Pueden ser de ámbito personal, observaciones o momentos graciosos. Todas las anécdotas tienen que haber sucedido en la vida real en una sala de cine.

2. Pasar el meme a otros tres bloggers vía comentario en sus blogs.

Aquí estan mis tres anécdotas:

1) Corría el crudo invierno de 1996, yo tenía 5 años, cuando le pedí a mi papá para ir a ver Space Jam... fuimos, compramos las entradas, y cuando nos dejaron pasar y entramos a la sala, nos encontramos con que estaba completamente desierta. La señora de la linterna nos dijo riendo "tienen la sala toda para uds (era una de las más grandes), así que elijan su asiento preferido y disfruten de la pelicula, exclusivamente para ustedes".

La proyección del sábado a las 5 de la tarde se llevó a cabo igual, con tan solo dos espectadores en una sala para 350 personas. Y yo no sólo disfruté de la que hasta hoy es una de mis peliculas preferidas (me encanta la NBA, Michael Jordan, y en aquel entonces, Bugs Bunny), sino que pasé una gran tarde con mi viejo.

2) El año pasado nos rateamos del colegio con otros 5 compañeros para ir a ver El Juego del Miedo 5, a la función de las 18:00 hs (solo por retovados, estupidez adolescente). Cuando empieza el filme, a los cinco minutos hay una tremenda baja de tensión a causa de un trueno (llovía a cantaros). Se imaginarán, todo el mundo abucheando que se cortó la película, aunque se escuchaban los dialogos. De todos modos, no eramos más de 15 personas en la sala, por lo que de repente apareció el encargado a avisar que no la podían empezar de nuevo ("Disculpen las molestias", decía). En ese momento, el caradura de mi compañero, Lucas, empezó a quejarse cual viejo cascarrabias. Entonces, para evitar escandalos... POCHOCLOS GRATIS PARA TODOS!! Comimos como desaforados durante la proyección, y disfrutamos de esa gran pelicula... y no nos indigestó el gore.

3) Por último, como para agregar una tercera anécdota, que no se me ocurre otra mejor... El viernes pasado, cuando fui con mi novia a ver El Secreto de sus ojos (habiendo salido del boliche con dicho fin jeje), eramos solo seis personas en la sala, en la función de las 1 de la mañana. Una vez terminada la proyección, comenzamos a salir del cine, pero mi novia quiso ir al baño, por lo que tuve que esperar un rato. Al salir ella, nos dispusimos a salir del shopping, pero nos encontramos con que ya lo habían cerrado (eran como las 3 de la mañana). Lo recorrimos un rato -- yo disfrutando tenerlo todo para nosotros, ella, miedosa, esperando encontrar alguien a quien pedir ayuda. Tuvimos que volver a una de las salas para pedirle al de la limpieza que nos abra la puerta de emergencia, con su llave master. Estuvo buenísmo.


Los que deben seguir el meme son:

Damián de Haedo (
Ojo al parche)

Scotty (El blog de Scotty)

Alberto Calvo (
El blog de Alberto Calvo)


Buen meme!! Gracias a los que me tuvieron en cuenta...

PM

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Transporter 3


Un sobreviviente de la velocidad y los puños.

Acción, buena trama, respeto por los parámetros guionales en las predecesoras, El Transportador 3 (Transporter 3, 2008) se mantiene en la línea de su género, reivindicándose a si misma por lo conseguido en Transporter 1 y 2, y demostrando que Jason Statham está en el apogeo de su carrera como patea-traseros.

El filme ahora es sólo realización francesa, siendo que en las anteriores se co-produjo con Estados Unidos, pero eso no le quita la adrenalina, ni mucho menos. Al contrario, pareciera ser que el hecho de que Olivier Megaton se apodere del trono renovó los bríos de esta trilogía, que en la mayoría de los casos del género (y cuando digo la mayoría, es por no decir el 99,88% de las veces) tiende a convertirse en algo insoportable e indefendible, siquiera por sus propios realizadores.

Ahora Frank Martin -- esa exquisita mezcla entre James Bond y cualquier personaje interpretado por Steven Seagal o Jean-Claude Van Damme -- transporta a Valentina (Natalia Rudakova, totalmente provocativa a pesar de sus casi nulos atributos físicos), la hija del jefe de la agencia de protección medioambiental de Ucrania (interpretado por Jeroen Krabbe), quien está siendo presionado por un grupo criminal para autorizar la entrada de cargamento ilegal -- contaminante -- al país. La historia se va enlazando de a poco, entre escenas de lucha muy bien realizadas y la psicología habitual aplicada a los personajes.

En medio de tanto Audi, llantas quemándose, tiros, persecuciones espectaculares y demás condimentos que hacen tan llevadera esta película, habrá lugar para el amor entre Frank y Valentina. Eso, sumado a la paradójica sensación claustrofóbica que experimentará el protagonista al llevar una muñequera que explota si se aleja 22 metros de su vehículo, hará de los 97 minutos de metraje, un santiamén. La escena en el tren es impagable.

Lo malo: el guión es pobre, como toda película de estas características. Statham se come la historia (saben que eso no me gusta), haciendo que el reparto luzca insulso y muy hecho a la medida del pelado conocedor de las artes marciales combinadas y el kick-boxing, que siempre encuentra la manera de destrozar a golpes a todos sin siquiera mancharse el traje. A pesar de esto, se destaca la labor de Francois Berleand, haciendo del simpático Inspector Tarconi.

Damas y caballeros, estamos ante una sobreviviente de trilogías de acción. Después de la genialidad de El caso Bourne en sus tres entregas, merecedoras de la máxima calificación, pensaba que sería difícil encontrar alguna de acción que aguante tres opus (¡Y con tres directores diferentes!), sin embargo, tal parece que me equivoqué, y a Dios gracias, entre tanta basura típica del género. Y eso que no me gustan esta clase de filmes... pero la verdad la pasé bien mientras la veía. No obstante, la primera sigue siendo la mejor. Si hacen una cuarta, arruinarían todo, por lo que no me extrañaría que la hicieran, conociendo la industria de los "bada boom".


Calificación (del 1 al 10): 6

lunes, 14 de septiembre de 2009

UP


"Con el corazón..."

Un tramo largo como la vida, mas no tan largo como un paseo de quién-sabe-donde hasta Sudamérica, a las Cataratas del Paraíso, en una casa atada a un montón de globos de helio. Antes, una dulce y tierna pareja que transcurre por la vida cumpliendo y sufriendo los sueños de todo matrimonio, hasta verse limitados por esa cuota llamada muerte que hay que pagar al final del hermoso viaje. Después, un anciano cascarrabias, cuyo fin es el de cumplir el sueño más utópico pero posible de su querida esposa, acompañado a un boy scout gordito de lo más tierno, un perro que habla por obra y gracia de la tecnología, y un ave símil ñandú cruzando los inhóspitos paisajes selváticos de Venezuela.

¿Inverosímil? No, es Pixar. Aquí la imaginación es la que vale y desploma con un toque mágico todo intento de rechazo a la inverosimilitud, pero marcada, como siempre, por sus profundos mensajes.

Esta obra maestra de la factoría que supo dar a luz tesoros como Toy Story y Bichos desparrama ternura, emoción, aventura y, principalmente, altura. Cómo un ancianito (más que adorable, a pesar de su malhumor) es capaz de sostener una casa atada a sus hombros, soportar a un niño (y un perro) parlanchín, pilotear un gigantezco zeppelin, o deslizarse por una tirolesa improvisada que une su casa con el globo a cientos de metros del suelo firme, es algo que sólo el que tenga la mente -- y el corazón -- lo suficientemente abierta podrá entender.

No están ausentes el mensaje ecológico -- representado en Kevin, el ave exótica, que a pesar de ser hembra, es apodada de esa manera por Russel, el boy scout --, ni tampoco el canto a la vida, la amistad, la solidaridad, el entendimiento y el amor. Estos dos personajes mencionados, junto a Perro, acompañarán a Carl en esta maravillosa aventura para todo público, digna de la impronta de Walt Disney, quien debe estar orgulloso de este producto, donde sea que esté.
Si está en el cielo, vio la película muy de cerca y no necesitó el formato 3D. Y si está en otra parte, habrá disfrutado tanto como todos esta genialidad que no le perderá pisada a sus demás hermanas de más de catorce años de edad.

Mi candidata al Oscar al mejor guión y mejor filme animado, lejos. No me pondré a compararla con su antecesora, la preciosamente apocalíptica Wall-E, como erráticamente intentan hacerlo muchos antes de criticar este filme de Pete Docter y Bob Peterson, por lo que mi nota -- creo yo -- está perfectamente fundamentada. Aunque, obviamente, no tan perfecta como Up, una aventura con altura.

Calificación (del 1 al 10): 10
Editado el 08/03/2010

GANADORA DE 3 PREMIOS PALITOH:
- Mejor Escena del Año (historia de amor en diez minutos)
- Mejor Película Animada
- Mejor Guión Original

sábado, 12 de septiembre de 2009

El secreto de sus ojos


¡Rrrreverenda película!

Rrreverendamente atrapante, rrreverendamente intensa, rreverendamente oscura y rrreverendamente argentina, pero superándose constantemente.

Disculpen si abuso del término "reverendo", tan argentinizado y tan abusado en el lenguaje empleado por el reparto de Juan José Campanella, que en este nuevo opus estuvo a la altura de -- a mí gusto -- su gran obra, El hijo de la novia. Muchos dicen que esta película es extraña para lo que tenemos acostumbrado en el contexto cinematográfico argentino, tan basureado y tan bajo en contenido últimamente, pero la verdad es que en cuanto a diálogo es más de lo mismo, abusando del costumbrismo-porteño pero siguiendo una línea poco habitual en este hemisferio.

Y eso es lo único malo que le encontré a este espectacular policial negro con tintes de thriller hollywoodense (como se nota la evolución de Campanella después de su época en Estados Unidos). La película nos lleva a pasear por el tiempo, dejándonos un rato en el presente que corre indiferente y luego en aquellos turbios años setenta que tanto marcaron la forma de ser de los que vivieron por esos días de dictadura y "machismo judicial", como bien se siente sufrido por el personaje de Irene (firme y segura en su papel, Soledad Villamil). La dupla de este personaje con el interpretado por el señor cine argento, Ricardo Darín (sobresaliente, como siempre), es uno de los matices más interesantes del filme, por su roce con el romanticismo.

El jubilado de la justicia y devenido en novelista, Benjamín Espósito (Darín), se encuentra en un punto de su vida en que "no le gusta lo que ve al verse", por lo que decide reconstruir uno de los casos más inquietantes para su seccional, en el cual el amor, la violencia (demasiado gráfica, llegando a la pornografía y el morbo made in USA independiente, e incluso superándola), y la intriga son los componentes centrales. La vida del viudo de una hermosa joven brutalmente violada y asesinada, la de un perito mercantil atrapado entre folios y archivos que no le dejan participar en "una justicia" (una de las mejores frases que salen de la seductora boca de Villamil) junto con su alcohólico compañero de oficina y amigo, y la de una fiscal cuyo matrimonio es un sueño que pudo no serlo, se cruzan de una manera impactante para dar como producto El secreto de sus ojos.

La historia atrapa, conforma, y sorprende (el giro que da en los últimos veinte minutos es digno de pararse y aplaudir a los guionistas, Campanella y el autor de la novela La pregunta de sus ojos, Eduardo Sacheri). Pero sobre todo, demuestra que, después de toda la basura que nos vemos obligados a consumir, tanto televisiva como cinematográficamente en nuestro país, se puede seguir disfrutando de estas excepciones artísticas que tanta esperanza nos da.

En cuanto al guión, es muy correcta; la fotografía es excelente, de lo mejor que se vio en Argentina, e incluso creo que será un antes y un después para nuestro cine (la toma que se hace sobre el estadio Tomás A. Ducó del C.A. Huracán no tiene nada que envidiarle a una realización de Hollywood, principalmente por como logran encajar el timing y el plano secuencia); las actuaciones son todas soberbias, destacando la de Guillermo Francella como Pablo Sandoval -- cautivante, emotiva e hilarante como siempre --, y la de Pablo Rago como Morales, el viudo -- conmovedora e inquietante (sobre todo en el final).

Estos filmes son de los que te dejan pensando horas y horas después de haberlos visto, principalmente por como uno logra acompañar a los personajes con sus formas de ser (aquí hay que hacer una reverencia para Francella) e incluso meterse en su pellejo.

Es de lo mejor que he visto en material nacional en los últimos tres o cuatro años, pero me pareció que, si bien la trama así lo exigía, se pudo haber disminuído un poco el grado de morbo-porno. Darín no se come la película, algo que de haber pasado me hubiese resultado cansador, ya que es algo habitual por su exquisito talento para la actuación, sino que se encuentra rodeado por un grupo de actores de primera categoría a los que el proyecto les calzó perfecto. En cuanto a dicho protagonista, está a la altura de sus papeles en El Aura y El hijo de la novia. Aquí, en calidad de actuación, el premio gordo hay que dárselo al Guillote (Dios! que raro es verlo sin bigote!), que demostró que sus papeles en los bodriazos Papá se volvió Loco o Papá es un ídolo fueron un desperdicio de talento y categoría.

No le doy la nota máxima porque en este género, y principalmente en este país, hay un coloso al que hay que superar para poder convertirse en obra maestra. Y esa impronta la sigue llevando Nueve Reinas.

Calificación (del 1 al 10):
9,50
Editado el 08/03/2010

GANADORA DE 2 PREMIOS PALITOH:
- Mejor Montaje
- Mejor Película Non-Hollywood

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Año Uno


Con la Biblia en una mano, y aceite con pelos en la otra...

Harold Ramis dirigió con la producción de Judd Apatow este filme bíblico (¿?) que tiene al gran Jack Black y al revelador Michael Cera (Suberbad, Juno) como grandes protagonistas, y únicos elementos rescatables. La trama es simple: Black interpreta a Zed, el cazador fracasado de una tribu prehistórica, que junto con Oh (Cera), un recolector con el mismo éxito, son expulsados de la comunidad por haber comido del Árbol del Paraíso. De ahí en más vivirán una serie de aventuras -- por llamarlo de alguna manera -- que los tendrán como protagonistas claves en el desarrollo de las mismas.

Año Uno (Year One, 2009) fracasa en cuanto a la trama, aunque (para variar) Jack Black se come la película con su histrionismo habitual y su humor marca registrada. Por su parte, Michael Cera viene dando cátedra en varios aspectos de la comedia, desde Superbad, y en esta película da un paso más al frente -- a pesar de que me pregunto hasta cuando seguirá teniendo el papel de virgen introvertido --, colocándose como una de las promesas en este género.

Y hasta ahí llegamos. La trama deja todo en manos del genio que supo liderar Tenacious D junto con su camarada Kyle Gass (que hace un cameo como una suerte de fraile amanerado, vaya uno a saber por qué), para que el vacío del contenido fluya a través de humor escatológico, referencias homosexuales bastante obvias, y las típicas reflexiones propias de estas producciones que no se proponen ir más allá de su propia aura cinematográfica (lo que tuvo como resultado que la recaudación esté $7 millones por debajo del presupuesto) como "¿Existe realmente Dios?", "¿De dónde venimos?" "¿No seremos títeres de eso que llamamos Dios, si es que existe?", y una larga y tediosa lista de etcéteras.

Históricamente hablando, también fallan feo. Un hipotético año uno bíblico, que no aclara bien nada de lo que sucede mediante algún indicio característico que nos ayude a ubicarnos aunque sea un poco en el contexto en el que se desarrolla la historia. Ni un solo gancho de ayuda, que el público se arregle con lo que tiene, o que se limite a reír con lo que haga el reparto.

No voy a negar que la sonrisa estará dibujada todo el tiempo en el rostro a lo largo de los 97 minutos de metraje, y hasta soltarán carcajadas, pero nada más allá de eso. Visto así, Ramis cumple con su objetivo, muy pobre en cuanto a meta propia. E insisto, el dúo de Black y Cera rescata del bodrio a este filme bastante pedorro.
Los mejores momentos de la película (que seguramente vendrá a nuestro país directamente en DVD), a mí parecer, son los de la interpretación de David Cross como Caín. Grandes momentos se despegan de las escenas en que coinciden los dos protagonistas y Cross, alcanzando una cima humorística de la que caerán estrepitósamente durante las ausencias de este último en las diversas escenas, cuyos saltos de una a otra se dan como si fuera un compilado de serie de TV malograda.

Si está lloviendo, no hay nada para hacer, y hay ganas de ver algo que mate el rato con risa fácil, alquilate esta. Si querés algo bien logrado, rico en contenido y creatividad, buscate otra de Black, o de Cera, por qué no...


Calificación (del 1 al 10): 4,50

martes, 8 de septiembre de 2009

Fuerza Natural - Gustavo Cerati


Recostarse a volar...


Tengo que admitir que no trago mucho la faceta solista del ex-vocalista de Soda Stereo, quienes hace un tiempo tuvieron su regreso (y sus ceros demás en la cuenta bancaria), pero hay que ser objetivo y saber reconocer una buena obra de arte. Esto pasa con Fuerza Natural, el nuevo trabajo discográfico de Gustavo Cerati, que alega que compuso las canciones en un lapso de dos meses y que se sintió muy bien con la realización del material, producido a la par de la composición. De hecho lo canta a pulmón en el track homónimo del disco: "... nunca me sentí tan bien...".

Para hacer más amena la crítica, y siguiendo con un par de sugerencias que agradezco por parte de mis queridos lectores, analizaremos canción por canción, en un recorrido a vuelo de pájaro... ¿O debo decir, a vuelo de jinete enmascarado montando su caballo sobre la ciudad?

1- Fuerza Natural: Buen comienzo, bien psicodélico. Muy trabajado. De lo mejor del disco.
2- Deja Vú: Si no me equivoco, el primer corte promocional del disco. Muy buen tema, con una letra que invita a la interpretación personal. Pegadizo, marca registrada de Gustavo.
3- Magia: El nombre bien lo dice. Sonidos excelentes. Buena mezcla entre sintetizadores y arreglos de viola con pedalera.
4- Amor sin rodeos: Muy Babasónicos, lo que no está mal tampoco. Pero la canción da para más. Digamos que no es para tirar cohetes.
5- Tracción a sangre: una de las puestas fuertes en cuanto a la experimentación. Guitarras acústicas bien country, con un aire a folk de León Gieco. Uno de los motivos por los que invita al relax.
6- Desastre: sonará obvio, pero el nombre del tema -- no exagero -- así lo dice. El disco viene bien hasta acá, a partir de ahora tiene sus altibajos. El tema es innecesario. Casi bailable; comercial; monotono. Y me quedo ahí para no enterrarlo tan temprano. "De qué desastre me salvé," canta Cerati. Si supiera que dio en el palo...
7- Rapto: ¡Disco-rock! Para bailar bien pegadito con la dama que tengamos al lado, y cantarle al oído "No te suelto más". Y cuando sube se pone mejor.
8- Cactus: Temazo, si los habrá. Chacarera ceratiana, por muy bizarro que suene. Letra spinetteana con una onda a las raíces de la música autóctona y sin faltarle respeto a sus propias raíces, Cerati compone una de las piezas más ricas del disco.
9- Naturaleza muerta: Una canción bien a lo Gustavo Cerati. Infaltable en el listado de tracks. Pone a prueba su voz con notas agudas y arreglos corales muy intensos. Lástima lo monótona que es.
10- Dominó: Como dirían los hermanos del norte, Now we're talkin'!!. Acá está Soda, Virus, Zas, y por supuesto, Cerati en persona. Consistente y contundente. Bien ochentosa, y en lo más power que vamos a encontrar a este gran solista, que lamentablemente ya se perdió en ese estilo tan... sutil.
11- Sal: Lenta, aburrida y predecible. La letra la rescata del bodrio. Un claro intento de que "Crimen" se materialice en este nuevo trabajo. Si logró cumplir con ese objetivo está a criterio de ustedes, amigos lectores.
12- Convoy: Para escribir letras abstractas hay que tener categoría, y Cerati así lo afirma con este temazo. Aunque me da a medio infantiloide el ritmito. Lo podría hacer Maria Elena Walsh haciendo dueto con Luis Alberto Spinetta. Es broma. Hablando en serio, una gran puesta musical. De lo más logrado del trabajo. Voladísima.
13- He visto a Lucy: Buena balada. El 4x4 sigue reinando, y "el tiempo en suspensión", en palabras de Cerati. El primer ¿solo? de guitarra se hace presente, por fin. Y que viva el slide.
14- # (numeral): Voladísimo también, aunque a esta altura -- el final -- ya esté demás aclararlo. Anita Alvarez en los coros aporta algo, aunque no sé qué, pero aporta algo. Se podrá decir que es inadecuado para el cierre de un disco, pero no para ESTE disco.

Para ser de Gustavo Cerati, el trabajo está muy bueno. Es un nuevo logro en la discografía del ex-Soda Stereo. Un interesantisimo "viaje". Porque lo defino así: un interesante experimento musical, combinando ritmos y sonidos gracias a sus artefactos, que sí son visionarios.
Propuesta: no intentar ambientar un lugar concurrido con esta música, y el sentido que cobra de día difiere totalemente del objeto -- supongo yo -- que pretende el cantautor de su obra.

Es para ponerse los auriculares de noche (o en un ambiente oscuro) y recostarse para dejarse llevar por el viaje que nos propone Cerati. No se acuesten a escucharlo, porque muy probablemente se dormirán. Y quizás sueñen con un jinete domando su corsel en el cielo urbano. Y eso es algo meritorio. Por fin algo diferente entre tanta propuesta berreta de nuestro rock.

Calificación (del 1 al 10): 8,50

lunes, 7 de septiembre de 2009

Inglorious Basterds


Y todo se resume bajo la marquesina.

Quentin Tarantino es como un niño con una habitación llena de juguetes de última generación, donde puede jugar y crear historias a su antojo con el único fin de ser feliz. Esa habitación vendría a ser Hollywood, los juguetes el reparto de estrellas, y su creatividad es lo único comparable con la metáfora. Bastardos sin gloria (Inglorious Basterds, 2009) vendría a ser una de esas historias. Como un niño que divaga entre la realidad y la fantasía, Bastardos... es un logro que tendrá diferentes tipos de recepciones por parte del público: por un lado, los que suelen analizar profundamente los filmes, probablemente la rechacen; por otro, los que simplemente reciben lo que el director ofrece, haciendo vista gorda de ciertos matices tenidos en cuenta por los primeros, adorarán este combo de violencia, comedia, venganza, odas a la cinefilia bélica y sátira de la historia, cortesía de la casa.

Con un reparto que dará que hablar, la trama se va desenvolviendo (a mi gusto, muy infantilmente) dividida en capítulos, y como una suerte de cómic bizarro.
El primero, "Once upon a time... in Nazi occupied France", con un aire a spaghetti western, muestra la conversación entre el Coronel Hans Landa (magestuoso, Christoph Waltz), de la Waffen-SS, y un campesino llamado Perrier LaPadite (excelente la aparición de Denis Menochet) sobre los rumores que circulan en una Francia sitiada por los Nazis acerca de unos judíos que se encuentran ocultos en la zona. Esta me pareció la mejor parte de la pelicula.

El segundo capítulo, "Inglorious Basterds", es la presentación del pelotón comandado por el teniente Aldo "El apache" Raine (una interesante actuación de Brad Pitt), cuyo fin es únicamente hacer sentir el horror en carne propia a los Nazis. Junto con los Aliados, comenzarán la cazería hasta trazar un plan que los lleve ante el propio Führer.

El tercer episodio, "German Night in Paris", cuenta la historia de un cabo alemán (Daniel Brül, ni para atrás ni para adelante) perdidamente enamorado de la dueña de un cine francés, Shosanna Dreyfus (aceptable Mélanie Laurent), quien en el primer capítulo del filme -- cuya acción transcurre cuatro años antes -- se había escapado del fusilamiento de los de Landa. Ante las evasivas de esta, el cabo, llamado Frederick Zoller, héroe de la patria por un increíble periplo que será llevado a la pantalla grande a modo de homenaje, convence al ministro de propaganda Nazi, Joseph Goebbels (Sylvester Groth, el más flojo del reparto, aunque el parecido con el original es asombroso), de que la película se estrene en el cine de Shosanna para impresionar a esta, quien más tarde encontrará la situación muy propicia para vengar la masacre contra su familia, ya que al evento asistirán todas las eminencias del Tercer Reich.

En el cuarto capítulo, un anodino Mike Myers interpreta al General británico Ed Fenech, quien planea un atentado contra los Nazis la noche del estreno, en complot con los Bastardos y una doble agente, la actriz Bridget von Hammersmark (exquisita, Diane Kruger).

El quinto capítulo, "Revenge of the Giant Face", es el climax de la película "predicha más veces que la segunda llegada del Señor," (The Irish Times dixit), donde Tarantino logra conjugar todas las historias con mano de cirujano para que el desenlace final cumpla con lo prometido.

¿Lo malo de la película? Lenta en el correr de la trama, muy lenta. Y además de esto, no tendrás tiempo de encariñarte con ninguno de los personajes (exceptuando al teniente Raine, tan querible como el propio director de esta obra), ya que los liquidan en la escena posterior. Las dos horas y media de metraje podrían ser mucho más cortas, sobre todo en ciertos diálogos -- como el de la escena en el bar -- que no aportan nada a lo que después será un gran "bada boom" que tirará por la ventana todo intento de creación guional rica en contenido.

Tarantino falla en ciertos intentos de mensajes icónicos, que aún así salen bien parados porque en estos casos lo que importa es la intención. Eso, sumado a la aberrante modificación de la historia (que no deja de ser una sátira) para beneficiar la trama propia, y ciertos tracks musicales que practicamente se burlan de la cultura de esos tiempos (¿¿Qué hace David Bowie sonando en una escena como la del armado del plan??) -- aunque se rescata la labor general de Ennio Marricone, o el comienzo con "The Green Leaves of Summer" --, hacen de esta película una ensalada que sólo la podrán digerir los amantes del estilo del director de Perros de la calle, Pulp Fiction y Kill Bill.

La recomiendo sólo para que experimenten la sensación de rareza que se siente al final, cuando uno piensa "¿Listo?, ¿ya acabó?..." luego de tanta trama y verborragia despilfarrada en pirotecnia hollywoodense. Sin dudas uno se queda con ganas de más acción de los Bastardos, que solo hacen de las suyas en una escena de no más de diez minutos de duración.
El reparto hace más ameno un relato marcado por la variedad de lenguas, uno de los atributos fuertes de este filme cuyo director es el que seguramente más se divirtió con todo. Y esto último no está mal, ya que al fin y al cabo, ese todo se resume bajo la marquesina del cine Le Gamaar.


Calificación (del 1 al 10): 7
Editado el 08/03/2010

GANADORA DE 3 PREMIOS PALITOH:
- Mejor Actuación Masculina en un rol Secundario (Christoph Waltz)
- Mejor Reparto
- Premio de la Blogósfera Cinéfila

sábado, 5 de septiembre de 2009

Ángeles y Demonios


Qué has hecho, Dan Brown...

Después del fracaso argumental, pero éxito de taquilla (a pesar de los abucheos en Cannes), El Código Da Vinci, llega Ángeles y Demonios, también basada en la novela del paranoico de Dan Brown.

En esta entrega, con Tom Hanks interpretando nuevamente al irritablemente sabelotodo Robert Langdon, tenemos un ritmo más llamativo (y hasta atrapante) en lo que a trama respecta. Después del bodriazo de El Código..., la historia transcurre en una Roma atravesando la muerte del Sumo Pontifice, cuyo deceso junto con la de un científico que descubrió algo llamado "La partícula de Dios" (paralelismo con los aceleradores de protones que hoy se investigan en diversos laboratorios en ingeniería química del mundo) coinciden con la misteriosa aparición de una antigua hermandad secreta conocida como los Illuminati. Esta secta, que se remonta a la época de Galileo Galilei, busca acabar con la Iglesia Católica, que es su máximo "enemigo" (¿?) históricamente.

Habiendo robado la antimateria, y amenzando con matar a cuatro cardenales en cuatro horas (las 20, 21, 22 y 23, con la bomba por explotar a la medianoche), el Vaticano decide llamar ¿a quién?, a Indiana Jon... perdón, Robert Langdon, Profesor en Simbología de la Universidad de Harvard, para que los ayude a encontrar a los anticristianos y así salvar a la ciudad que desconoce los hechos por estar a la espera (con prensa y todo, si! como en la realidad, ¿Será cierto esto?) de que finalice el cónclave y se anuncie al nuevo Papa.

Así transcurre un film que tuvo que cambiar muchísimas cosas de la novela de Brown para no generar todo ese escándalo que envolvió a la primera. Ciertos detalles que, según dicen los aficionados a la novela, le hubiese dado mucho más sentido a la historia, aunque yo discrepo, ya que tengo entendido que eran verdaderas estupideces muy rebuscadas (bah, al estilo de Dan Brown...), como que el Papa es el padre del Camarlengo, Patrick McKenna (una muy pobre actuación de Ewan McGregor), o que Langdon se termina acostando con Vittoria Vetra (muy insulsa, Ayelet Zurer) al final, bien a lo James Bond, etc, etc, etc.

En fin, estamos ante un film con una trama que viene bien en la primera hora y media, pero que lo rebuscado del asunto, sumado a lo dicho en el párrafo anterior, tira al suelo lo que pudiera haber sido una gran salvedad. La duración -- 138 minutos, que para ser sinceros, ni lo noté -- encajan medianamente bien con los hechos, que transcurren en menos de un día (digamos, tiempo real). Las fotografías son excelentes, y la musicalización es bastante buena. La dirección de Ron Howard es aceptable, pero hasta ahí.

El argumento se rige sobre la ya gastadísima reflexión "Ciencia contra Fe", y si no fuera por el realismo que le aporta el genio de Hanks al personaje del profesor, la historia sería mas pesada aún.

Insisto, la película traza un recorrido de montaña: va subiendo, subiendo a medida que Langdon encuentra las pistas de una manera que nadie entiende cómo lo hace; se queda estancada en el momento en que comienza a diferenciarse autónomamente de la novela original; y empieza a derrapar desde la estúpida escena del Camarlengo tirándose en un paracaídas luego de hacer explotar la bomba en la estratosfera (¡¡Y encima sale sin más que un par de rasguños!!).

Por respeto a los seguidores de Dan Brown, le voy a regalar nota a esta película que me desilusionó mucho, aunque no tanto como El Código Da Vinci. Porque, en definitiva, esta nueva entrega es una suerte de secuela del film del 2006, aunque en formato literario sea una precuela.
En fin, ni para atrás ni para delante, la historia es rescatable, aunque respete la creatividad que tienen para hacer semejante enredo. Y no me imagino lo que harán con La Conspiración...

Perdónalos Señor, no saben lo que hacen... evidentemente. De verdad, antes que esto, véan un buen documental de la Nat Geo o la BBC.

Calificación (del 1 al 10): 4

jueves, 3 de septiembre de 2009

The Dark Knight


El triángulo perfecto.

Si en Batman Inicia se defendía la construcción psicológica y el policial/thriller sobre la típica trama del superhéroe, en esta segunda entrega de la saga, ahora comandada por el presitigioso Christopher Nolan, se respeta esa línea de reflexión superadora y tan entrañable en cualquier film de nuestros tiempos.

Tenemos la construcción de un triángulo de personajes, que -- para qué negarlo -- es perfecto. Por un lado, tenemos a Bruce Wayne (Christian Bale) disfrazado de Batman (ya no es la era de Tim Burton, cuando Batman escondía a Wayne bajo la capa), el antihéroe social, también catalogado como un "vigilante nocturno", que para muchos es un rarito más que anda haciendo justicia propia para demostrar la ineficacia policial. Ahora Batman aterra a los criminales, haciendo que incluso la mafia internacional se reúna sólamente de día, por lo que Ciudad Gótica reposa en una paz que se da también gracias al nuevo fiscal del distrito: el carilindo, justiciero, incorruptible y temerario Harvey Dent (Aaron Eckhart), quien hasta se da el lujo -- no sin la ayuda del gran Jim Gordon (un magitral Gary Oldman, nuevamente) y el loco que se viste de murciélago -- de meter a casi 300 delincuentes tras las rejas con tan sólo un juicio.

Políticamente correcto, Dent. El héroe con facetas de colado en la justicia, Batman. ¿El tercero?: Un loco de remate, amante de la anarquía, devenido en "agente del caos", que se autodenomina "Guasón" (The Joker, en inglés). Este papel fue interpretado por el ya desaparecido Heath Ledger, que dejó por el suelo aquel -- ahora -- insulso papel desempeñado por el gran Jack Nicholson.
Ahora el Guasón es terriblemente maligno, y sobre todo siniestro. Su intención no es ganar dinero, vencer el bien, ni nada de esas boberías que tanto inspiran a los "criminales de hoy en día", como dice él mismo en una espectacular escena que tiene como fondo una piramide de dinero lavado por la mafia que arde junto con su cabecilla: todo un simbolismo que define al tenebroso personaje y sus intenciones, sino más bien "mandar un mensaje".

El caos, la anarquía y el descontrol total no tardan en aparecer en Gótica (en este film, mucho más realista que en el primero, siendo que ahora es Chicago a cara lavada), por lo que Batman y la policía deben actuar rápido, ya que cada día que pasa una persona importante está en peligro, desde la juez que lleva adelante los casos más importantes, hasta el propio alcalde de la ciudad.
Es ahí cuando comienza, además de la acción insuperable (como la persecución con la moto, probablemente la mejor escena de un film de superhéroes en la historia del cine), una serie de planteos por parte del protagonista respecto a su rol en la sociedad, que se divide entre el agradecimiento por sus contribuciones -- por lo menos por parte de la irresponsable policía -- y el rechazo generacional (todo el tiempo está viva la idea de por qué tiene que estar enmascarado, y el simbolo que Waye quiso implementar está tergiversado por un montón de tontos que lo toman por el lado de la "justicia" por mano propia).

Harvey Dent es el héroe ideal, y Batman lo sabe, por lo que la trama (con dos horas y media de duración, que ni se sienten) va llevando el ritmo vertiginoso de un policial con la mentalidad de obras complejas como Saw, en cuanto a los razonamientos que pretende del público, y la acción de los mejores films que alguna vez supieron protagonizar un Stallone o un Schwarzenegger, sin perder la verosimilitud con guiños fantásticos que caracterizaron a la entrega del 2004.

El personaje de Ledger es de lo mejor de la película. Sabe asustar, sabe conmover (su historia se desconoce, pero el australiano logra esconder cierto dejo de tristeza detrás de la mirada demencial del cruel Guasón), y sabe hacer sentir el "mensaje" anárquico. Escenas como la irrupción en la fiesta de Wayne para raptar a Dent, o la explosión del hospital vestido de enfermera con control remoto defectuoso en mano (de lo mejor de la película) muestra la impronta de Nicholson, en cuanto a lo cómico, y también el hecho de que este Guasón es y será para siempre propiedad de Heath Ledger, a pesar del hipócrita Oscar póstumo que recibió, aunque bien merecido.

El film de Nolan da para todo, y más. El reparto vuelve a las andadas de la uno, con Michael Caine materializado en un paternal Alfred, un correcto Morgan Freeman haciendo de Lucius Fox otra vez, y la bellísima y mucho más creíble Maggie Gyllenhaal suplantando a la anodina Katie Holmes como Rachel Dawes.

Un super combo de adrenalina, misterio, emoción, filosofía contemporánea al estilo del independiente Nolan (¿Qué es el bien, y qué es el mal?, ¿De qué lado hay que estar, y en qué momento?, ¿Sirve de algo combatir el terrorismo con más terrorismo?), una musicalización electrizante, y escenas impagables como la emboscada en Hong Kong o las ya mencionadas anteriormente, dan a este Batman: El Caballero de la Noche (The Dark Knight, 2008) la poderosa responsabilidad que implica ser el film que es, sobre todo en estos tiempos de vacío sustancial que atraviesa el cine. Con un trío de protagonistas que le da el contexto ideal, con la acción necesaria sin abusar de los efectos especiales, y la impronta de un Batman que es el que queremos ver de aquí en adelante.

Insuperable... o eso es lo que esperamos, ¿no?. Hay que ver si la tercera entrega, a estrenarse en el 2011, logra aunque sea estar a la altura de las rodillas de ésta. Suena a tarea difícil ante semejante obra.


Calificación (del 1 al 10): 10

martes, 1 de septiembre de 2009

Una temporada en el amor - Estelares.


A las vitrinas del rock nacional.

Después de unos años 90' para el olvido, Manuel Moretti y compañía logran meter un material que escapa a la barrera del tiempo (hay canciones escritas a principios de la mencionada década, cuando el cantautor integraba una banda de tango), y sobre todo, que escapa a los entredichos después del éxito comercial del 2006, Sistema Nervioso Central (desde aquí, SNC).

En este nuevo disco la banda retoma sus influencias y las trae al presente remodeladas en un estilo bien Estelares. Canciones como "Cristal", "Las trémulas canciones", "Las luces del sueño", "Máscaras" y "Tanta gente" serán verdaderas improntas de este banda en un futuro en el que se los recordará como los portadores del estandarte de aquellos que siguieron el legado de colosos como Fito Paez (que participa en este disco, en una interpretación exquisita en el aún más exquisito "Autobuses"), Virus o Andrés Calamaro.

La banda de Junin nos regala 14 nuevas canciones que no sólo mantienen el nivel de las 14 del predecesor sino que también -- en algún punto ínfimo -- las superan.

Este nuevo material es una crónica de desamores, enseñanzas de la vida y una que otra anécdota fraternal para recordar reposados en la nostalgia o sentirse identificado si se pasó por algo similar. Los arreglos de guitarra por parte de Víctor Bertamoni son de una calidad que no se disfrutaba hace mucho por estos lados, mientras que la batería de Carlos Sanchez tiene una onda más rockera (¡Por fin!). Los arreglos de bajo de 'Pali' Silvera no se destacan demasiado, exceptuando un par de puentes en canciones que así lo precisan.

Los puntos negativos del disco quizás son aquellos en donde afloran ciertos matices comerciales, como el abuso del "Chut chut churu" o los "Sha la la la", muy a lo Banana Pueyrredón, durante los excelentes solos de viola de Bertamoni. Los arreglos corales son tan buenos como los de SNC, pero en muchas canciones son innecesarios.

Se destacan temazos como "Superacción" y "Los 90", además de los futuros himnos de la banda ya mencionados más arriba. Los puntos flojos son "Cuatro chicos", "Melancolía" (que aún así tiene un gran mensaje desde lo lírico -- "Le di mi vida a las canciones, y no me arrepiento," canta Moretti), y los dos últimos temas, "Mil abejas" -- un bolerito bien fogonero, pero que no pasa de eso --, y "Un viaje a Irlanda" -- que como final, deja bastante que desear en comparación a lo que veniamos acostumbrados en los 45 minutos anteriores.

Los que no pinchan ni cortan, son "Hoteles" y "No hay más". Aunque este último podría entrar en la categoría del "rarito" del disco -- para bien --, por su experimentación constante, algo que se nota todo el tiempo en el flamante material, desde la voz de Moretti hasta un repiqueteo de condena al final de todo.

Más allá de eso, probablemente estemos ante el disco del año en la Argentina.

Para resumirlo, en palabras Estelares, "Tan memorables, ¿ves?"


Calificación (del 1 al 10): 9

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