Mi documental "A Fanatic By Choice"

lunes, 28 de febrero de 2011

The kids are all right

Título: The kids are all right
Dirección: Lisa Cholodenko
Guión: Lisa Cholodenko y Stuart Blumberg
Género: Drama, Comedia
Duración: 106 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Annette Bening, Julianne Moore, Mark Ruffalo, Mia Wasikowska, Josh Hutcherson, etc.


Gracias Clinton, por dejarnos hacer una familia

Cuando me enteré que saldría una película con una temática tan jugada, me ilusioné mucho. Sobre todo porque se trataba de un guión original. El quiebre que podría sufrir una familia, conformada por dos madres lesbianas, cuando sus hijos adoptivos decidieran conocer al donante de esperma, no podía fallar. No obstante, la primera descepción llegó cuando supe que se lo vería con una perspectiva cómica. ¿Qué podía salir de eso? Y sí, a veces Hollywood amaga con innovar, pero nunca se sale de los cánones y a sus miembros no les da el cerebro para hacer historias jugadas.

The kids are all right (2010) no es, para nada, la excepción a la regla. Lo que podía ser tranquilamente una trama rica en contenido sociopolítico, no es más que un horrendo disfraz con el que se viste una historia más sobre la familia en tanto institución, que se rompe cuando un factor externo irrumpe en su modus operandi. Tratamiento súper burgués, que no se salva ni con las exquisitas actuaciones de Julianne Moore, Annete Bening y Mark Ruffalo.

En realidad, todo el reparto es una maravilla. Lo hace muy bien y con mucho realismo. Pero eso no es suficiente. El guión de Cholodenko y Blumberg es embustero, está lleno de arquetipos familiares -que van desde la idiosincrasia propia de su micro universo hasta el protocolo y ceremonial a la hora de la comida- y golpes de efecto manipuladores. El revés ultra obvio que da la trama hacia la mitad de la historia no sólo la convierte en una pésima y engañosa historia, sino que además la reestructura hasta convertirla en una telenovela (lésbica, por supuesto) filmada. Para colmo, propagandística, porque se da por sentado que, como trasfondo, el liberal e igualitario estado norteamericano apoya y hace posible la vida hermosa que lleva esta familia de clase media-alta, que nunca expresa condiciones obstaculizadas en el trabajo. Todo es bello en este film. Sólo es arruinado por ese villano que quiere romper los cánones familiares. God bless America.

Los rasgos positivos, si es que los hay antre tanto conservadurismo burgués, son claramente las interpretaciones juveniles, que se complementan a la perfección con los adultos. Después, ciertos gags funcionan como elementos aislados, pero Woody Allen los usaría mejor en una de sus películas romanticonas de ahora, sin necesidad de engañar al público con todo ese verso de las lesbianas y su familia perfecta.

De haberse tratado con más respeto y soltura, sería una cinta magnífica. Pero, al contrario, es una más de las tantas teatralizaciones baratas de Hollywood, que por muy independiente que se quiera hacer, no deja de ser una American Beauty homofóbica.

domingo, 27 de febrero de 2011

127 hours

Título: 127 hours
Dirección: Danny Boyle
Guión: Danny Boyle, Simon Beaufoy y Aron Ralston
Género: Drama, Aventura, Thriller
Duración: 94 minutos
Orígen: Estados Unidos, Reino Unido
Año: 2010
Reparto: James Franco, Kate Mara, Amber Tamblyn, Treat Williams, Clémence Poésy, etc.


Soberbia paleolítica

Con una estética videoclipera, el director ganador del Oscar por Slumdog Millionaire (2008), Danny Boyle, nos entrega la historia verídica de un hombre que representó la eterna lucha del ser humano contra sí mismo. "Esta roca me estuvo esperando desde que fue un meteorito", dice el desventurado Aron Ralston (interpretado excelentemente por James Franco). Es una frase muy hecha, pero es cierta. La paradoja del hombre y su prepotencia tecnológica sucumbe ante una simple roca. Esa es la premisa que se explota con deslumbrante timing en la humanamente espeluznante 127 hours (2010).

En un día típico de expedición montañosa en Utah, Ralston pisó mal una piedra y se fue al muere en una grieta que está en el medio de la nada. De ahí, una puesta en escena magnífica nos sitúa cinematográficamente en esa cueva, para que vivamos el doloroso periplo junto a nuestro protagonista.

Cómo hicieron Boyle y Simon Beaufoy para no aburrir, es una incógnita que quizás sólo la puedan contestar tipos como Chris Sparling (guionista de Buried). Pero lo cierto es que, a diferencia de la citada película de Rodrigo Cortés, aquí se necesitan flashbacks y mucho ruido visual para no dormir al espectador. Quizás 127 hours es menos arriesgada que el film español sobre el americano enterrado en Oriente Medio por una cuadrilla de terroristas. Pero también es menos política.

Lo más injusto sería compararlas, pero es inevitable caer en ese vicio. Buried y 127 hours tienen en común el plot, pero el desarrollo es completamente diferente. Mientras la primera es vacua pero adrenalínica, la segunda propone más detenimiento en los sentimientos del protagonista. Sí, ambas necesitan de tecnología ostensible para que la trama sobreviva (cuando en realidad el personaje es quien debiera ser el centro de atención en la supervivencia), pero la cinta de Boyle goza de más lectura simbólica. Cuando Cortés precisa de golpes de efecto y shock (hacia la mitad de la película se le acababan los recursos y, para matar minutos, una serpiente irrumpiría en escena), Boyle transita por la historia de vida de un hombre que está atado a esa hazaña, porque debe superarse a sí mismo y convencerse de que es mejor que todos.

¿127 hours tiene autosuperación? No lo sé, pero transmite un sentimiento de desazón impresionante ante la situación que se divisa en pantalla. Es muy fingida, pero leído con detenimiento es muy destacable el contraste histórico que hay en la escena en que Ralston despliega todo su cargamento tecnológico (era contemporánea) sobre la piedra (prehistoria) que lo está atascando. Resignado a que el origen venza la superioridad de un hombre que cree que ya dominó el mundo, Ralston comienza su catársis (memorable la secuencia del talk show frente a la handycam) y avanza en el tedioso pero sabio sendero del aprendizaje sobre los errores.

El film cierra con una frase: "ahora Ralston siempre avisa adonde va antes de salir". Si bien la gráfica significa más de lo que debiera, y se toma un lugar demasiado imperante por sobre la imagen (lo cual hace un tanto simplona la propuesta), no se sabría definir el mensaje de no ser así. Si vamos al caso, todos conocen el final de la historia, porque todos conocen el caso del hombre que se quedó atascado en una fosa e hizo lo que hizo para escapar (no voy a decirlo para que no digan que hago spoiler como medio mundo).

127 hours es, de antemano, una película pasatista, porque se sabe qué va a suceder desde el desafortunado momento en que Ralston se cae y recién ahí deciden poner el nombre (lo cual nos pone frente al dilema, "¿debo soportarlo yo también?"). No obstante, es un ejercicio de reflexión. Un espejo en el que hay que verse para detenerse un momento y pensar si en verdad tanto de lo que tenemos no es poco ante una situación límite. No, no es un film con moraleja. Pero lo intenta, y eso es lo malo.

sábado, 26 de febrero de 2011

True Grit

Título: True Grit
Dirección: Joel Coen y Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen y Charles Portis (novela)
Género: Drama, Aventura, Western
Duración: 110 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Jeff Bridges, Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin, etc.


Sobre el talento de Steinfield, remakes, y una simple producción

Amigos, está ante nuestros ojos una nueva estrella de Hollywood. No, más que eso: una señora actriz. Con ustedes... ¡Hailee Steinfeld! Con tan sólo 15 años de edad, la Academia estadounidense la nominó al Oscar como 'Actriz de reparto'. Pero, no me jodan, es una San Protagonista.
De hecho, no entiendo el punto de dicha categorización. La Academia no la tiene en cuenta porque a su lado hay pesos pesado como Jeff Bridges (ganador del Oscar el año pasado), o un genio como Matt Damon. Y está Josh Brolin también... ... ...

La cuestión es que Steinfield es la verdadera protagonista de este western. Es fácil decidirlo, porque en base a ella parte el primer plot de la trama, así como también los hermanos Coen encaran la perspectiva desde ella. Nuestro punto de vista en la película es a través de Mattie Ross. No vemos nada que ella no vea. ¿Es necesario un nombre reconocido para que además de eso te consideren protagonista?

En fin. True Grit (2010), remake de un film del '69 -entonces estelarizado por John Wayne-, ahora dirigido por los hermanos Coen, no va más allá de los logros de esta joven promesa. Es una historia entretenida, que está rodada respetando a rajatabla las convenciones del Western (incluso hasta venerando sus clichés), ambientada magistralmente, pero nada más que eso. Un film digno de la industria, que en nada se parece a una de los Coen. Para nada es lo mejor que hayan hecho Joel y Ethan, e incluso podríamos estar hablando de lo más flojito de su filmografía.

¿Por qué? Porque, primero que nada, estoy totalmente en contra de las remakes. Me parecen un atentado a la originalidad. Y, tratándose de los Coen, el hecho de que sea un guión adaptado de una novela (y por mucho que la Academia se empeñe en súper nominarla) ya la pone en una situación en la que la miro con reparos, lo que al final la hace una cinta un tanto desdeñable.

Ojo, no es mala, pero tampoco es la gran cosa. Uno cuando está por ver algo de los Coen sabe que va a ver buen cine. Porque quizás los Coen son los mejores de la industria. Es más, a muchos no les caben dudas de que lo son (empezando por Bridges, que sólo por eso aceptó el papel del caricaturizado Rooster Cogburn). Pero True Grit, siendo el divertimento que es, no deja de ser una propuesta a la altura de alguna de las historietas de Tarantino, por ejemplo. Es un cine simplón, sin mucho que ver más que la primera lectura que ofrece la pantalla.

Sí hay homenaje para todos los gustos, que va desde la banda sonora, pasando por los planos detalle a las pistolas enfundadas, hasta el croma en la secuencia final. A propósito, el final es uno de los peores que he visto en mucho tiempo. Queda todo disuelto y abierto. Nada se explicita, e incluso quedan muchas cosas sin explicar. El personaje de Ross de grande, es cualquier cosa.

La dirección de arte es asombrosa. El vestuario, el maquillaje, las escenografías, todas una verdadera maravilla y una hermosa ambientación.
En cuanto a la fotografía de Roger Deakins, que muchos la tienen en los cielos, de ganar el Oscar sólo sería por su trayectoria. En esta película hay pura luz natural, ahí no hay gran mérito. Las escenas de noche sí están bien hechas, y el uso de las tonalidades claras también son bonitas. Pero el resto es más que nada una colección de encuadres sacados de viejas películas del género. No hay que engañarse, tampoco es para tanto.

Si van al cine para divertirse, ver un buen trabajo de producción, y encima se llevan la grata sorpresa de conocer un potencial como el de Steinfield, se encontrarán con una muy buena película. Si entran a la sala pensando que van a ver una de los Coen, no esperen nada más allá de una desilusión.

viernes, 25 de febrero de 2011

The Fighter

Título: The fighter
Dirección: David O. Russell
Guión: Scott Silver, Paul Tamasy, Eric Johnson y Keith Dorrington
Género: Drama, Biografía, Deporte
Duración: 115 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Mark Wahlberg, Christian Bale, Amy Adams, Melissa Leo, etc.


Más cuerpo que cabeza

Cuesta creer que se necesitaron cuatro cabezas (cinco, más el dire) para idear una trama tan básica y predecible, partiendo desde el hecho de que es una historia verídica. Siguiendo los cánones del subgénero de 'drama sobre boxeadores sufridos' al estilo Rocky (1976) o Raging Bull (1980) -y un largo y tedioso etcétera-, The fighter (2010) cuenta la historia de cómo Micky Ward fue campeón mundial a pesar de tener un hermano drogón que le hizo sombra toda su vida, sin nunca haber sido nada ni nadie en la vida más que aquel que 'knockeó' a Sugar Ray Leonard (hecho dudoso hasta hoy en día).

Casi como esa fórmula que Dicky Elmund le enseña a su hermano menor para el box, "Cabeza, cuerpo, cabeza...", The fighter no se inmuta en generar novedades estéticas en cuanto a la forma de narrar. Sí, el ritmo es fluido y el film en su totalidad se digiere bien, pero ¿y dónde está la novedad? Si ponemos en Youtube "Ward vs Sanchez" tendremos infinitas opciones para ver ese memorable knock-out luego del golpazo asestado en los costados, que fue el primer escalón al éxito para el pobre y explotado Wardy (diminutivo que se me acaba de ocurrir).

Aún así y su esquematismo y linealidad, la cinta de O. Russel nominada a ¡siete Oscars! (mundo generoso) es un puente a esa realidad. Muchos son (somos) conscientes de que quizás sin esta peli no se sabría de Ward fuera del mundo de los aficionados a ese pseudodeporte que es ver a dos brutos intercambiando trompadas discontinuas. Y muchos somos conscientes también de que O. Russel manipula esa premisa, esa verdad tan irrefutable que es la realidad, para hacer cine.

Porque The fighter será casi tan clásica como casi industrial, pero es un buen ejemplo diferenciador entre el formato cinematográfico y el televisivo. El porqué no es un mero audiovisual melodramático, y es cine, se refleja en los replays de los mejores momentos de las contiendas, en los cuales hay relatos y comentarios en off, y varias puestas de cámara al mismo tiempo (¡con televisación de HBO, ojo!) para simular ese vivo y directo que brinda la pantalla chica. Ese montaje refiere a la calidad que tiene el cine para emocionar. La manipulación de la realidad, llevada a la actuación dramática (por cierto, con un reparto sobresaliente, con Bale y Adams a la cabeza) y los efectos visuales disponibles -ralentis, planos detalle, edición de sonido, flashbacks, etc-, son una celebración de esa diferencia entre ambos formatos, o más bien ambos mundos.

Por el contrario, y como si se tratase de un monumental castillo de arena, el hecho de que Stallone ya lo haya hecho con la fotografía digital símil transmisión de tv en la lucha final de Rocky Balboa (2006) es una patada letal que derrumba ese logro tan simple pero elogioso. The fighter no innova, no aporta nada realmente plausible, pero sí emociona gracias a un elenco admirable, y nos recuerda que, aunque nos enganchemos viéndolo en el zapping en un futuro no muy lejano, su logro está en ser cine.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Winter's Bone

Título: Winter's Bone
Dirección: Debra Granik
Guión: Debra Granik, Anne Rosellini y Daniel Woodrell (novela)
Género: Drama, Misterio, Thriller
Duración: 100 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Jennifer Lawrence, John Hawkes, Garret Dillahunt, etc.


Ree tiene pantalones

En un ambiente rural se desarrolla la desoladora historia de Winter's Bone (2010), segundo film de Debra Granik, que triunfó en Sundance con dos premios -incluyendo el Especial del Jurado-. Cuenta la historia de Ree (apabullante actuación de Jennifer Lawrence), una adolescente que vive la desaparición de su padre en el momento más complicado de su vida: cuando le toca crecer.

El film de Granik, coescrito para la pantalla con Anne Rosellini, es una historia sobre la madurez. Ree es un personaje visceral, que se cargó la familia al hombro justo cuando su padre los abandona sin dejar rastro y los deja a merced de Dios. Granik no sobresale por la labor estética, pero sí con la dirección de actores. Lawrence y un irreconocible John Hawkes se llevan por delante la pantalla, y encarnan los lazos de sangre (por fin un título bien inventado en Argentina) de una manera que llega al corazón. Su relación es inestable, y hasta bipolar, todo con un tono lisérgico pincelando el mar de fondo. Las mentiras, la violencia verbal, y física por momentos, toman protagonismo en un momento en que el in crescendo del guión ya no da más y busca estallar, como la sensible pero firme Ree.

Y es que todo pasa por Ree. Ella es la historia. Ella encarna la búsqueda por cielo y tierra de su desaparecido padre. Ella lleva las riendas de un film independiente que rebosa ternura y angustia al mismo tiempo (secuencia final), o asco y vergüenza por otra parte (el pueblo corrompido como espejo de la sociedad retorcida por los vicios y las drogas). Ree se pone los pantalones y construye el puente entre el público y una película virtuosa y fría, pero sensible al mismo tiempo.

Winter's Bone no será una novedad ni nada del otro mundo para los acostumbrados a thrillers contundentes. Pero la sangre y nervio que tiene esta historia es lo que tiene de particular. No vamos a encontrar en cualquier parte un drama familiar con tanta calidad y tanta mano dura para narrar el despojo y la soledad ante una situación desesperada como la que vive el personaje magistralmente encarnado por la joven y talentosísima Lawrence. Quizás nos remitamos a títulos recientes como The Constant Gardener (2005) para refutar esta idea, sólo que Granik no precisa un mega despliegue y nombres conocidos en cartelera para mostrar lo que quiere contar. Sólo le basta un microcosmos turbio, un personaje creíble y un poco de maleza en planos generales para hacerlo. Eso, obviando la tierna y devastadora lección de cómo crecer y sobrevivir, matando ardillas y disparando bien un rifle.

lunes, 21 de febrero de 2011

Black Swan



Título: Black Swan
Dirección: Darren Aronofsky
Guión: Mark Heyman, Andres Heinz, John J. McLaughlin y Andres Heinz
Género: Drama, Misterio, Thriller
Duración: 108 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder, etc.


Los reflejos de la psiquis

Aronofsky tiene como claro factor en contra ser un realizador cuyo nombre es de más peso que sus obras. Vendría a ser el Dumont de Hollywood (salvando las distancias). Por equis motivo, películas como Pi (1998), Requiem for a dream (2000) o The wrestler (2008) han trascendido como grandes obras, y se han ganado un grupo bastante numeroso de gente aficionada a estos títulos.

Su última película, Black Swan (2010), es curiosamente interesante. Apoyada en el desenvolvimiento de su reparto, la cámara inquieta de Aronofsky 'persigue' una historia psicótica y rebuscada, con más matices que certezas y más alegorías que metáforas. Hay poca simbología y mucha subestimación al público, ese que tanto recomienda sus historias.

Natalie Portman sobreactúa, pero logra encarnarse bastante bien en su personaje, Nina, una niña-mujer reprimida que tiene el sueño de protagonizar "El Lago de los Cisnes" pero debe luchar tanto contra sus demonios como contra los que la rodean. Esta última frase suena estúpida, pero así lo plantea Aronofsky. Nina es frígida, nerd y, sobre todo, vive una extraña relación casi incestuosa con su posesiva madre (Hershey), y su alrededor está lleno de todo lo que ella no es. Es una Alicia en un país de horrores, que lentamente la irán llevando a su cometido. Cómo, eso es lo importante, y el punto más flojo de la historia.

El rol que ocupa la sexualidad en este film es llamativo. Todo el tiempo hay referencias explícitas e implícitas sobre el sexo, con la escena lésbica entre Kunis y Portman como auge. El director de Requiem... acude a la habitual psiquiatría de sus films para recuperar ciertos símbolos muy explícitos que terminan por opacar lo místico de la propuesta, aunque también se deslizan gotas de comedia en escenas como la del viejo baboso en el subte, algo que puede leerse como asqueroso y perturbador pero también como un intento fallido, devenido en una risa desubicada.

Debo reconocer que ni bien terminé de ver esta película me pareció una genialidad, pero luego de mucho tiempo para pensarla y analizarla, resolví que tiene muchos clichés y golpes de efecto excesivos, que hacen a un guión que termina siendo esquemático -sí sorpresivo, no vamos a negarlo-. La dirección es la que más me dejó indeciso: ¿el mérito es de Aronofsky o de la fotografía de Matthew Libatique? No quiero dejar que el tiempo arruine mi perspectiva de esta propuesta, pero me es inevitable. Black Swan no resulta ser un film inolvidable, pero quizás algunas revisiones cambien esa idea. ¿No es eso molesto? Un film debe defenderse por sí mismo como una pieza completa sin grietas, y Black Swan las tiene, a pesar de su solemnidad.

Sí hay que reconocer que es encantadora la dirección de arte, la atmósfera y las actuaciones de Mila Kunis y Barbara Hershey. La fotografía es todo un logro también -los espejos, una maravilla-, aunque hay muchísima ayuda del CGI -malo, por cierto-, lo cual le resta méritos (hay claros retoques en algunos fotogramas mediante ordenador). La narración es, como decía, interesante, pero nada fuera de lo común y que no se haya visto antes. Aplaudir un film como este sería demasiado condescendiente viniendo de un realizador como Aronofsky.

Black Swan es una historia muy buena, bien actuada y bien 'perseguida por la cámara' (insisto, no filmada con rigor). Hay un tipo de cine que diferencia los productos hollywoodenses del resto de la basura que allí se produce, y Aronofsky es uno de los que llevan esa bandera. Esta cinta sí es algo diferente estéticamente, pero el cine no es sólo eso. Sin embargo, la recomiendo para que ustedes también la analicen y se planteen estas cosas.

sábado, 19 de febrero de 2011

Due date

Título: Due Date
Dirección: Todd Phillips
Guión: Alan R. Cohen, Alan Freedland, Adam Sztykiel, Todd Phillips, Alan R. Cohen y Alan Freedland
Género: Comedia
Duración: 95 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Robert Downey Jr., Zach Galifianakis, Michelle Monaghan y Jamie Foxx.


El buen sentido de la urgencia

Parece mentira que se hayan necesitado tantas cabezas para idear un film tan sencillo, pero así se hacían las cosas en los viejos tiempos. Todd Phillips se consagra con esta película como un auténtico explotador de fórmulas básicas, que con el cine las potencia para convertirlas en un gran espectáculo, digno de la talla de la era de oro de Hollywood. Timing sobresaliente, respeto en el desarrollo de los personajes, y narrativa ante todas las cosas. Bendito sea el cine; bendita sea la comedia.

Si con The hangover (2009) Phillips logró deslumbrar con una historia que mezclaba Fear and Loathing in Las Vegas (1998) con un capítulo de Los Simpsons que parodia dicho film de Terry Gilliam, ¿qué queda para una cinta que hasta juega peligrosamente con el auto-homenaje? (hay quienes incluso la tratan de versión libre de Planes, Trains & Automobiles -1987-). Due date (2010) nace y muere con la clásica redondez de un encuentro forzado entre dos seres diametralmente opuestos (Downey Jr. y Galifianakis en la dupla actoral del año), y se nutre de cánones cinematográficos para impulsar una trama insalvable, pero riquísima.

Phillips juega con fuego al idear una locura como Due date, porque no todos se bancan que una película tan básica sea tan, pero tan buena. A nadie le cae bien (nadie, siempre intentando despersonalizar a aquellos que no tengan pudor al disfrutar algo que hace reír) que una fórmula ultra-clásica como la dirección del realizador de la ganadora del Golden Globe 2009 a Mejor Comedia llegue tan bien a los espectadores (la sala con la que compartí la proyección no paró de estallar en risotadas descontroladas en cada una de las secuencias ideadas para ese fin). ¿Y saben qué? Está bien. No importa, porque yo no voy a escatimar al decir que Due Date es, sino la mejor, una de las mejores comedias de la temporada.

Insistía con el timing porque la película goza de un ritmo asombrosamente pegadizo. Cada secuencia, cada escena, cada golpe de efecto, es como una droga para el espectador. Y es una droga casi mortal, que Phillips -apoyado en los maravillosos aportes de sus protagonistas- utiliza sin reparos para no dar respiro ni un segundo: cuando termina un gag implícito (las insinuaciones sobre infidelidad), arremete con otro (la ácida y negrísima escena del "café" que se toman los muchachos), y no contento con eso, nos da un zarpazo de dramatismo (la penosa situación del personaje de Galifianakis). Y así hasta el final.

Puede pecar de grotesca (chistes físicos como reventarse contra una puerta de auto y sacarla de los goznes), puede pecar de exagerada (innecesario el acto en la frontera mexicana), pero es una historia que está muy bien equilibrada (la escena en el Gran Cañón, impagable). Due Date hace reír y nos hace pensar que, es cierto, la comedia americana pasa por tiempos muy difíciles, aunque siempre sabe como quedar bien parada. Lo último de Phillips no aporta nada al género, no brinda novedades. Al contrario, se reinventa una y otra vez con alusiones a su pasado filmográfico (por cierto, que técnicamente va mejorando) y así se concibe como un disfrute que sólo los que estén despiertos y sobrios de vieja usanza podrán esquivar. El resto, atrapados por la risa y la prisa.

viernes, 18 de febrero de 2011

Tangled

Título: Tangled
Dirección: Nathan Greno, Byron Howard
Guión: Dan Fogelman, Jacob Grimm (cuento) y Wilhelm Grimm (cuento)
Género: Animación, Comedia, Aventura
Duración: 100 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto (voces): Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Murphy, Ron Perlman, etc.


Con un brillante guión de Dan Fogelman, adaptado del famoso cuenta de hadas, Disney lo vuelve a hacer reinventando una historia clásica para hacerla propia, haciendo personajes creíbles y generando musicales preciosos, a la vieja usanza pero con tecnología súper actual.

El trabajo de efectos especiales de esta cinta animada no es para pasar por alto. Hay una labor sensacional en la profundidad de campo, los encuadres y los "movimientos de cámara" (el travelling en gran plano general del puente, por ejemplo) que denostan muchísimo profesionalismo, sobre todo tratándose de una animación no-Pixar. Tangled (2010) no tiene nada que envidiarle a las demás cintas de éste tipo que se estrenaron en la temporada.

Además, y como viene sucediendo con las últimas propuestas animadas de Disney, se nota mucha madurez al encarar el proyecto, apuntando al seno familiar y cuidando los mensajes para los más pequeños. Todas las decisiones tomadas por los realizadores -que van desde el título (que no es simplemente "Rapunzel") hasta la fotografía- son un indicador de los tiempos que corren en la empresa de Don Walt.

Nada más que decir. Un film muy disfrutable, muy bien musicalizado -con la emotiva escena del bote y la canción "I see the light" como cumbre absoluta- y dirigido, que gustará a grandes y niños por igual.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Por tu culpa

Título: Por tu culpa
Dirección: Anahí Berneri
Guión: Sergio Wolf y Anahí Berneri
Género: Drama familiar
Duración: 87 minutos
Orígen: Argentina, Francia
Año: 2010
Reparto: Erica Rivas, Nicasio Galán, Zenón Galán, etc.


La guardia eterna

El cine de Berneri (que con esta suma cuatro largos en su haber) se torna intimista y realista cuando se trata de acompañar discretamente con la cámara a Julieta (Erica Rivas). La cámara reposa, pasiva, en un costado mientras la protagonista intenta trabajar, y de fondo se escucha a sus hijos pelear, discutir, y portarse mal, secuencia que dura unos ocho minutos más o menos. Con este ejemplo se ilustra casi todo Por tu culpa (2010), drama familiar que retrata la noche de una madre de clase media-alta que intenta no explotar cuando todo se desborda por un descuido con sus hijos.

Pero, como decíamos, lo más rescatable de este film es su dirección. Berneri nos convierte en un testigo que, como si fuera de paso, descubre de soslayo la historia de Julieta. El personaje encarnado por Rivas debe lidiar con dos hijos inquietos (en fin, son sólo criaturitas de Dios) que no la respetan y viven el momento de crisis del matrimonio de la familia. Todo eso, potenciado cuando nos trasladamos a la segunda de las cuatro locaciones que tiene la película, un hospital.

El tiempo casi real que maneja Berneri, logrado con un muy buen trabajo de montaje, se desmorona con la poca profundidad en el desarrollo de los personajes, así como cierta dejadez en la profundidad de la historia a contar. Todo es muy burocrático. Tanto, que si queremos saber qué siente Julieta nos tenemos que sentar un rato en la sala de espera de una guardia, y no necesitamos ver Por tu culpa. Y ése es el mayor defecto de la técnicamente excelente película de Berneri: es innecesaria. Se queda a mitad de camino como una historia más de tantas que viven las madres de una sociedad con un ritmo vertiginoso (como el que supone y proponen Wolf y Berneri con su guión), obligaciones laborales y complejidades horarias. Es decir, como cine quizás cumple, pero como un todo deja bastante que desear.

martes, 15 de febrero de 2011

Machete

Título: Machete
Dirección: Robert Rodriguez y Ethan Maniquis
Guión: Robert Rodriguez y Álvaro Rodríguez
Género: Acción, Comedia, Crimen
Duración: 105 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Danny Trejo, Michelle Rodriguez, Jessica Alba, Robert De Niro, Lindsay Lohan, Steven Seagal, etc.


You've got to be kidding me...

(Atención: con Spoilers)
Machete (2010) nace de un falso trailer de Grindhouse (2007), con el que Robert Rodriguez intentó inventar un héroe latino a la vez que homenajeaba al cine Clase B. La película es un chiste en sí mismo, pero su triunfo radica en si logra llegar al espectador o no con dicha finalidad.

Es difícil digerir un film tan petético como Machete. La camada de producciones del estilo tarantinescas, que uno no sabe si van en serio o son producto de alguna deficiencia mental del realizador, de por sí son difíciles de digerir, y para complicar más el asunto llega esta película demasiado estadounidense, con una mirada demasiado xenofóbica, testosterónica y pochoclera, que sólo divertirá a los aficionados de Rodriguez y sus producciones 'sanguinarias-porque-sí' (con la cálida y refrescante excepción de Sin City).

Como decíamos, la cinta es un chiste. Es como si los realizadores se divirtieran haciendo el film, logrando que de rebote los receptores se contagien con eso. De por sí, ver a Danny Trejo mostrando los dientes cada vez que está enojado es patéticamente chistoso, así como ver a Michelle Rodriguez con un parche en el ojo o Robert De Niro corriendo como embolsado para escapar de un tiroteo. Eso, sin contar los desnudos gratuitos, la escena de sexo en la piscina y todas las escenas en que Lindsay Lohan se ríe de su drogadicción.

En definitiva, un gran chiste contado con clase... B. Hay mucho humor negro, bizarre, violencia extrema y una absoluta y anticipada carencia de porte cinematográfico. Todo está hecho para el deleite de los aficionados. Daba igual si Machete se hacía en VHS, con una camarita digital o lo que sea... el (des)propósito era ser ingenioso, respetar el estilo, y hacerlo bien. Y, mal que nos pese a los que buscamos un poco de juicio entre tanta fantochada, eso se logra con creces, a tal punto de que uno disfruta (en el tarantinesco e inocente sentido de la palabra) viendo a Machete matar, mientras soltamos incontables carcajadas en el proceso.

Paranormal Activity 2

Título: Paranormal Activity 2
Dirección: Tod Williams
Guión: Michael R. Perry, Christopher B. Landon, Tom Pabst, Michael R. Perry y Oren Peli
Género: Horror, Misterio, Thriller
Duración: 91 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Katie Featherston, Micah Sloat y Molly Ephraim


Innecesaria y forzada secuela, o lo que sea que es

(Atención: hay spoilers sobre la primera parte y esta segunda)
El concepto de "producto bien vendido" se definía casi en su totalidad con la propuesta de Paranormal Activity (2007), la cual fue promocionada como una obra maestra -no lo fue y nunca lo será- que nos dejaría a todos pata pa'rriba y temblando del miedo. No fue tan así, pero lo cierto es que fue la película más rentable de la historia del cine luego de una temporada gloriosa en la taquilla, incluso entregando un film convincente y entretenido para su género.
No obstante, esta entrega que funcionaría como una suerte de paralelismo a la historia ocurrida en la primera parte no aporta nada ni siquiera básico a lo que la original logró. De hecho, hasta parece forzado (ni hablar del final patético que tiene).

Quizás lo que más le jugó en contra a esta pseudo franquicia es que la primera parte tuvo muchos finales alternativos, en base al público al que estaba dirigido. Eso hizo que, por ejemplo, aquel que vio Paranormal Activity en un festival del 2007 al 2009 no entienda qué demonios hace la protagonista de esta primera en el final de la segunda parte (en la versión original la policía mata a Katie, en la comercial, no).

En definitiva, Paranormal Activity 2 (2010) es como una mezcla del concepto de la primera entrega con algunos matices nuevos como el fuera de campo, extraídos de propuestas más justas como [·REC] (2007) y así sucesivamente. En fin, un disparate clicheado a más no poder que trastabilla por culpa de la indecisión en la presentación inicial y que no es creíble ni siquiera un poco (esta vez sólo pusieron lo de los "datos obtenidos gracias a la policía" como un mero cumplido al formato, e incluso hay secuencias eliminadas que sólo están en los trailers).

No vale la pena verla, ya que no asusta, no entretiene, no aporta nada de nada, salvo algún que otro silencio intimidatorio que dure unos segundos.

sábado, 12 de febrero de 2011

Püha Tõnu kiusamine / La tentación de San Tony

Título: Püha Tõnu kiusamine
Dirección: Veiko Õunpuu
Guión: Veiko Õunpuu
Género: Drama, Misterio, Fantasía
Duración: 110 minutos
Orígen: Estonia, Finlandia, Suecia
Año: 2009
Reparto: Taavi Eelmaa, Ravshana Kurkov, Tiina Tauraite, etc.


Autodescubrimiento surrealista

Estonia envió como candidata a los Oscar esta cinta de corte surrealista y bizarro, algo que de entrada se sabía que le cerraría las puertas ante las cuadradas cabezas de los académicos hollywoodenses. Püha Tõnu kiusamine (2009) goza de un guión muy interesante, que va cobrando fuerza simbólica a medida que avanza el metraje.

Ese in crescendo explota con un final emotivo (si cabe el término), con la exploración del espíritu humano y sus maldades como premisa central. Todo, soportado por la interpretación Taavi Eelmaa, quien lo hace muy bien. El personaje principal, Tony (Eelmaa), vive la congoja de una "bondad" y tranquilidad excesiva, en un mundo caótico como el que lo rodea, con una sociedad turbulenta, una justicia corrupta y un sentido de la religiosidad que más que espiritual roza lo místico.

Fotografiada en blanco y negro por Mart Taniel, la cinta no posee esquematismo en su proceder y se apoya en la imagen de un cine experimental pero casi primitivo, apoyado en planos-secuencia que se alternan con algunos cortes que engloban una dirección un tanto extraña e indecisa.

Püha Tõnu kiusamine (La tentación de San Tony en castellano) no es pretensiosa pero sí pasea por un excéntrico pastiche de imágenes con cierto peso icónico para ilustrar una historia que de antemano se muestra atractiva a los ojos y las mentes de aquellos que estén intentando escapar hacia un cine más experimental y menos cuadrado.

viernes, 11 de febrero de 2011

Millenium 1: los hombres que no amaban a las mujeres

Título: Män som hatar kvinnor
Dirección: Niels Arden Oplev
Guión: Nikolaj Arcel, Rasmus Heisterberg y Stieg Larsson (novela)
Género: Crimen, Drama, Misterio
Duración: 152 minutos
Orígen: Suecia, Dinamarca, Alemania, Noruega
Año: 2009
Reparto: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Ewa Fröling, etc.


Esa mujer me hace sufrir...

La trilogía de Millenium comienza con esta primera entrega, Los hombres que no amaban a las mujeres. Adaptada de la denominada como obra maestra literaria de Stieg Larsson, y dirigida casi en piloto automático por Niels Arden Oplev, la película logra cautivar por dos condimentos: las odas al film noir y la descomunal actuación de Noomi Rapace, quien se entrega en cuerpo y alma a su personaje, la intrépida hacker Lisbeth Salander.

Partiendo de una base policial, la historia intenta abarcar ciertos temas propios de la época de las guerras mundiales, o teñir de cultura nórdica una trama que lamentablemente será copiada (porque, en definitiva, eso es una remake) en los cada vez menos originales estudios de Hollywood de la manera más fincheriana posible: dirigida por David Fincher.

Pero volviendo a los méritos de una historia cautivadora como Millenium 1... (2009), hay que destacar también lo bien logrado que está el producto técnicamente, en especial desde el apartado sonoro (partitura, montaje de sonido y sonidos ambiente), haciendo de la manipulación de la información un recurso narrativo harto usado por otros autores -más ligados a lo literario, por supuesto- pero bien logrado aquí. La dirección de arte es otro factor a favor, ya que la ambientación y la puesta en escena se nota que están cuidadas y bien preparadas, no así tanto el aspecto fotográfico o la ya mencionada dirección general.

El reparto está muy bien, pero Rapace se devora la pantalla. En sí, Los hombres... es un film que se apoya tanto en su personaje protagónico que termina diluyendo la idea general a fin de enaltecer el peso icónico del mismo. La historia es muy interesante, y su desenlace también, pero la construcción está pensada para el desarrollo psicológico de Salander y la continuidad de una trama que se dará en episodios y escapándole como pueda al telefilm. Las secuelas, con títulos más largos que llamativos, decidirán hacia dónde desemboca todo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Scott Pilgrim vs the world

Título: Scott Pilgrim vs the world
Dirección: Edgar Wright
Guión: Michael Bacall, Edgar Wright y Bryan Lee O'Malley (novela gráfica)
Género: Acción, Comedia, Fantasía
Duración: 112 minutos
Orígen: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá
Año: 2010
Reparto: Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Kieran Culkin, Chris Evans, Anna Kendrick, Jason Schwartzman, etc.


De timing, explosión semiótica y flashback en formato cómic

Ya son muchísimas las películas que abordan historias salidas de cómics, y Scott Pilgrim vs the world (2010) no intenta ser la excepción. Sino al contrario, aborda la temática de la novela gráfica de Bryan Lee O'Malley en Oni Press con mucho ruido icónico, pastiche narrativo, pero principalmente mucha fidelidad al formato original, sobre todo en aquellas escenas en que Ramona Flowers (interpretada por la sensual Mary Elizabeth Winstead) rememora sus viejas historias con los exes que ahora le hacen la vida imposible a Scott Pilgrim (Michael Cera, desopilante en su papel).

El film de Edgar Wright cuenta con un timing asombroso, basado en un montaje que no reserva palabras para describir su calidad. La edición en Scott Pilgrim... lo es todo. Sin ella no sería el boom cinematográfico que fue en su país, logrando muy buena recepción de la crítica.

El aire jovial, sumado a la penosa historia del protagonista, intercalada con una serie de gags muy bien puestos (siempre resguardados en el timing), como cuando Scott se detiene a atarse los cordones de la zapatilla, son todos puntos a favor de una peli que para muchos será infantil, cursi, ñoña, y sobre todo muy videogamer. Porque si hay algo que explota el film es la cultura del video juego, con un guión escalonado, segmentado pero nunca unificado. Además no falta el homenaje al neopunk, las tendencias de tipo dark, gótico y hasta otaku.

Scott Pilgrim vs the world es un estallido semiótico, un recital de luces y sonidos rimbombantes que son un buen aliciente para pasar un buen rato, aunque queda a consideración de cada uno si vale la pena soportar ciertas secuencias tan ñoñas como el musical del primer ex, o las sobreactuaciones de Chris Evans y Jason Schwartzman. Dicen que sobre gustos no hay nada escrito... pero sí de formas.

martes, 8 de febrero de 2011

Devil

Título: Devil
Dirección: John Erick Dowdle
Guión: Brian Nelson y M. Night Shyamalan (historia)
Género: Misterio, Horror, Thriller
Duración: 80 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Chris Messina, Logan Marshall-Green, Bojana Novakovic, Bokeem Woodbine, etc.


¿A qué infierno va?

Shyamalan nos entrega una historia muy interesante, que nada tiene que ver con lo que él viene dirigiendo (nota: servidor aún no vio The Last Airbender (2010), pero se está armando de valor para hacerlo). Devil se trata de esas películas que, revestidas de una trama de terror, intentan abordar el subgénero demoníaco con una intención más que palpable hacia el final, pero que por obvios motivos no revelaremos.

Si hace poco hablábamos de Buried (2010) y su propuesta claustrofóbica, ahora el montaje paralelo cobra importancia para que el espectador viva la adrenalina de otra forma, con esa mirada omnisciente que el film de Cortés no brindaba, lo cual no está mal, sólo son exposiciones diferentes a la hora de contar la historia.

Con una labor aceptable de los actores, más un frenesí en el desarrollo de la historia, el film resulta agradable, aunque tenga algunas cosas bastante agarradas de los pelos, como el círculo que se cierra cuando los personajes se empiezan a dar cuenta que tienen cosas en común (bien a lo Final Destination o Saw). Hay clima, hay tintes de comedia muy propios del realizador hindú, y hay momentos de auténtico suspense como los que alguna vez supo lograr con The Sixth Sense (1999).

Devil tiene los condimentos para un buen rato, aunque no sea una propuesta demasiado atractiva -es incluso algo trillada, si se quiere-, y no pase de una remontada en la filmografía de Shyamalan.

Buried

Título: Buried
Dirección: Rodrigo Cortés
Guión: Chris Sparling
Género: Misterio, Drama, Thriller
Duración: 95 minutos
Orígen: España, Estados Unidos, Francia
Año: 2010
Reparto: Ryan Reynolds, más voces de otros actores.


Adrenalina underground

El cine abre espacio a muchas posibilidades en cuanto a la forma de contar una historia. El original y espeluznante caso de Buried (2010) es sin duda uno de los últimos manifiestos de esto. Sinecdoque, un actor, una sola escenografía y un montaje de sonido asombroso basta para que la propuesta sea llamativa, si a eso le sumamos una trama que nos invita a estar encerrados en tiempo (casi) real con el protagonista.

Éste último es nada más y nada menos que Ryan Reynolds, quien solito acarrea la historia, olvidándose por completo que lo suyo es la comedia americana industrial. El drama, la expectativa y la adrenalina que le imprime Reynolds a su actuación es algo formidable: no necesita de nada más que de un sólido apoyo en diálogos -verosímiles- para captar la atención.

Muchos se sentirán incómodos viéndola, otros quedarán cautivados. Lo cierto es que Buried difícilmente deje indiferente al espectador, justo en tiempos en que la dirección artística está recobrando importancia, pero de la mano del CGI. La puesta en escena es sensacional; el montaje, deslumbrante; la atmósfera, correcta (a veces el guión precisa de ganchos como una serpiente que se inmiscuye en el cajón, o tildes cómico-absurdos para mantenerse a flote); pero lo que más sorprende es la dirección.

Le damos un párrafo aparte porque la sensación que quedó es algo rara. Faltó rigor, quizás. Hay algunos planos ficticios que sobran (como ese enorme zoom out que hace, en un buen intento, de disparador psicológico entre personaje y platea), o inclusive hay un momento en que se llega a notar la escenografía... fatal error, o gazapo, como le dicen los españoles. Así que, Cortés, más cuidado para la próxiima.
Pero difícilmente haya próxima. Buried es una experiencia irrepetible. Muy atractiva y meritoria. Una película que puede dejar los pelos de punta así como también puede llegar a exasperar a todo aquel que carezca de paciencia... y ni hablar si detestan los finales sorprendentes.

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