Mi documental "A Fanatic By Choice"

miércoles, 30 de diciembre de 2009

A Christmas Carol

Navidad, Navidad, una más de Zemeckis y Disney...

Esta es una bella adaptación del cuento de Charles Dickens, que siempre tiene presente dicho factor. De hecho, el libro como apertura es un gran acierto, ya que los que no tienen idea de la procedencia del guión pueden incluso apuntar a Robert Zemeckis, adaptador y director de esta peli navideña tan empalagosamente impregnada de Disney, como un escritor simplón.

Es que la historia, por muy bien adaptada a la pantalla que esté, es tan simple, tan predecible, y tan poco atractiva, que probablemente ni los niños la gocen a causa de esas frases tan coloquiales salidas de la boca del todo terreno Jim Carrey, que nuevamente se lleva la película por delante con sus multifaceticas interpretaciones que tanta vida le dan al viejo estereotipo del señor Scrooge.

Quizás no haya forma de revertir la situación y haya que aceptar a este filme, de tan solo una hora y media de duración, como uno más de Navidad que se puede disfrutar en la tele en estas épocas. Sin pretensiones mayores que la tiren más abajo todavía.
Y es que el imperio 3D, tan en jaque por cuestiones socio-económicas obvias, no ayuda a mantener en pie a la trama, que roza el bodrio y distrae más por su propuesta visual tan excelente que por lo demás. Eso es lo peor que le puede suceder a Zemeckis, tan conocido por sus anteriores booms tridimensionales náufragos (The Polar Express, 2004; Beowulf, 2007), que mueren en la orilla cuando el espectador se saca los anteojos.

Rescato la escena en que Scrooge cae del cielo, o los paneos largos de la ciudad nevada, tan realistas y tan embelezadores. La línea argumental es básica a morir, pero cumple con el cometido moralista, aún cuando más allá de eso tengamos que esperar a que el viejo cascarrabias haga su catársis y respectiva transformación. Por suerte hay pocos villancicos, tan prescindibles como esta película.


Calificación (del 1 al 10): 4

martes, 22 de diciembre de 2009

Faubourg 36


Amando, protestando y, sobre todo, haciendo arte...

Honesto y bello filme francés, que con odas al cine clásico y guiños a la comedia musical despierta amor y arraigo para con las costumbres de un pueblo tan familiero como el que Christophe Barratier representa acertadamente en su Faubourg 36.

Una historia bastante llevadera, con algún que otro traspié argumental que no pasa a mayores, y bien narrada, acompañada por un reparto excelente en su actuación, destacando a la preciosa Nora Arnezeder, que se lleva la película por delante con su belleza y su pintoresca mirada rockera y elegante a la vez. Quedé deslumbrado con la hermosura de esta actriz, pero más aún con la manera en la que las escenas despiertan cuando ella entra en acción, ya sea personificando el bello canto de Douce o protagonizando la historia de amor lacrimógeno (y melodramático) con Clovis Cornillac haciendo de Milou.

El hecho de que sea un reparto coral le da una tónica más querible a un filme que para muchos podrá pecar de común o sentimentaloide, pero la verdad que si se tiene en cuenta su procedencia, es un hermoso homenaje al resurgir de los pueblos perisféricos de la romántica y ciega Paris que comenzaba a sentir el temblor nazi a mediados de los '30. La historia representa la dignidad de los artistas, y el poder de la protesta ante las autoridades capitalistas y/o burguesas que arrasan día a día con la cultura, en este caso de un país que se ama cada día más, a veces hasta en exceso (aunque esta película no es el caso más grosero, y esa es una peculiaridad que le juega a favor al director).

La fotografía es tan bella como las imágenes que muestra en cada secuencia. Y todo ese color que le ponen a la psicología de cada una de las escenas, que va variando en su estado anímico -pasando del amor a la lastimosa pena y el desarraigo con una rapidez sesgadora pero comprensible- son sin duda el plato fuerte de este largometraje original y artístico de 120 minutos de metrajes bien llevados y aceptables.

Sin dudas, es para verlo en familia, y preferentemente con una buena calidad de sonido, para poder apreciar cada matiz en la exquisita composición de Reinhardt Wagner. Podrá ser simplona, clásica y hasta melosa, pero que tiene arte, tiene arte. Y eso se agradece entre tanta sátira histórica y homenaje berreta disfrazado de originalidad.


Calificación (del 1 al 10): 8
Editado el 08/03/2010

GANADORA DE 1 PREMIO PALITOH:
- Mejor Canción de Película ("Loin de paname")

sábado, 19 de diciembre de 2009

The Hurt Locker

El infierno de los beligerantes.

La multi premiada, y reciente nominada a los Golden Globe, The Hurt Locker, es una cruda y bastante creíble historia sobre el día a día de un escuadrón del ejército estadounidense, situado en Irak, encargado de desmantelar las amenazas explosivas puestas por el enemigo.

Este rudo filme dirigido por Kathryne Bigelow, si bien está realizado con mano muy profesional y una capacidad de verosimilitud llevada al límite, es portador de un mensaje bastante fuerte respecto a la obsesión norteamericana por entrar en guerra. Abre el telón con una frase de Chris Hedges: "la guerra es la droga de los hombres".
El problema es cómo se utiliza ese mensaje. ¿La historia trata de poner en pantalla la pesadilla vivída por los soldados de la Armada americana, o intenta enviar un mensaje subyacente sobre lo que debiera sentir todo estadounidense que se haga llamar patriota? No sé, no me cerró.

La belicosis está llevada al extremo gracias a una imponente puesta en escena, una fotografía sensacional y un par de caracterizaciones avasalladoras por parte de Jeremy Renner (encarnando al Sgt William James) y Anthony Mckie (interpretando a Sanborn). También vale remarcar quizás la mejor escena de la película, con la aparición de Ralph Fiennes, quien junto a otro grupo de guerrilleros se bancan un tiroteo en el desierto que dura como 15 minutos, donde todo el realismo, el impacto y la crudeza son llevados al máximo por la señora Bigelow, tal vez hasta su momento cumbre, con el desenlace de dicha secuencia. En general el reparto está bien, aunque lamentablemente todos son un montón de personajes estereotipados -el blanco que se las sabe todas, el negro rudo pero que en el fondo siente admiración por el puesto que ocupa el blanco, el pendejo asustado que aún así tiene una puntería que da miedo, el coronel típico de oficina que por hacerse el macho termina como termina, e, infaltable, la historia de la familia en la espera eterna como trasfondo.

Ahora, ¿sirve de algo todo eso? ¿Es The Hurt Locker tan buena como dicen que es? Para mí, no. Es una más de guerra que otra como, por ejemplo, Saving Private Ryan, no tiene nada que envidiar. Pero a esto agregémosle una dosis de mensaje beligerante con contexto infernal, digno de aplauso por parte del guionista, pero reprobable en cuanto a la ideología. Son filmes como estos los que avalan un Premio Nobel de la Paz para Obama, los que admiten como algo natural del ser humano algo tan desquiciado como la poca compasión por un hermano de otro país, que la muerte es sólo un componente más para el mensaje. No importa si son demócratas o republicanos: es de patriota ir a la guerra, es típico del humano matar por su país. La reflexión final por parte del personaje de Renner es una muestra viva de esta hipótesis. No queda nada por aclarar.

Quizás se lleve todos los premios por una cuestión política, aunque no vamos a negar que la película está muy bien hecha. Aún así, no es digna de llamarse la obra maestra que muchos dijeron que es. Por lo menos lo dice este humilde comentarista, que no cree que sea algo propio de su modus operandi humano lo que en The Hurt Locker dicen que sí es.


Calificación (del 1 al 10): 7

jueves, 17 de diciembre de 2009

VERSUS: Camarógrafos del terror

Nueva edición de "Versus", en la que enfrentaré a dos películas similares en ciertos aspectos dignos de comparación mutua.

Hoy: Paranormal Activity vs [•REC]2

Estas dos cintas se asemejan en la técnica llevada a la consagración por la memorable e inspiradora The Blair Witch Project (1999). El propósito: filmar todo lo acontecido para que parezca real y así dé más miedo. ¿Lo habrán logrado? ¿Quién lo hace mejor? Empecemos.


Paranormal Activity

Este filme dirigido por Oren Peli cuenta la historia de una parejita feliz y adinerada que decide comenzar a grabar los hechos paranormales que atormentan a la señora de casa. Si bien las actuaciones están lo suficientemente bien como para lograr el verosímil adecuado como punto de partida, el motivo por el cual se deja la cámara prendida no siempre está del todo bien. ¿Para qué filmar un momento de shock durante el desayuno? ¿Cómo hacen para acomodar tan bien la cámara (y cómo piensan dónde la colocan) en un lugar que los capte a amboso sollozando ante el terror por la presencia del demonio de tres deditos? (La escena de las huellas es muy buena).

Aún así, la película cumple con su cometido, dando pie a escenas de mucho suspenso como las que suceden de noche, donde con mucho ingenio el director aplica un recurso hasta ahora poco utilizado como el de la cámara nocturna con contador, que seguramente hará escuela de aquí a la posteridad tan poco prometedora de este género. El tema que se toca siempre escapa a la capacidad del espectador -a menos que sea un médium o algo parecido-, por lo que nunca está demás hacer secuencias como la de la tabla ouija o el video del exorsismo (homenaje a ya saben cuál filme).

Se dice que Paranormal Activity es una de las películas más rentable de todos los tiempos, ya que partió con un presupuesto de $15.000 y en sus primeras semanas recaudó millones (y contando). Eso se le debe al buen trabajo publicitario que se hizo, con trailers de lo más prometedores y un gancho tan atrayente como el apellido "Spielberg" en la cartelera, y más si el tipo que porta semejante nombre dice que ésta es una de las mejores películas de terror de la historia.

En fin, no será la mejor de la historia, pero es un blockbuster que asusta varias veces y cumple con su cometido sin engañar al espectador, a menos que este se crea muy inteligente y no advierta un gran trabajo propagandistico que lo burle más que el demonio a Micah y Katie.

Calificación (del 1 al 10): 7


[•REC]2

¡Volvieron los zombies católicos! Y de qué manera. La dupla que conforman Jaume Balagueró y Paco Plaza realiza de una manera más que advertida esta continuación de la desilusionante [•REC]. Ahora parten de una premisa mucho más efectiva para asustar, como ellos mismos dicen, como la puta madre.

¿Por qué [•REC]2 sí funcionó? Porque explotaron más el factor claustrofobia, desarrollando más la acción en ambientes pequeños que dejan sin respiración al espectador durante el visionado. El edificio que en la precuela fue un simple escenario de griterío xenofóbico y malas actuaciones ahora es un protagonista más, que mantiene atrapado no sólo al grupo de GEO's y los tres adolescentes entrometidos (las tres mejores actuaciones de la película), sino a los infectados de la primera, que además de intentar saciar su nueva hambre no dejarán que salga nadie ileso. Bravo por la dupla de directores.

El ritmo frenético de la película es, sin duda, tres veces superior al de la anterior, conformando un clima infernal durante sus 85 minutos de metraje. Pocas veces a este servidor le ha pasado desear que termine la película para acabar con esa pesadilla, así que un nuevo hurra para Balagueró y Plaza. Ahora, en lo que a interpretaciones se refiere, seguimos en la misma, teniendo como peores momentos las poco convincentes discusiones entre los policías y el "doctor" alemán que los acompaña, siempre pidiendo -como para no dejar de lado la intencionalidad del estilo por el que opta el filme- que no se deje de filmar para juntar información. Larra -un argentino que se hace con una tonada de español patética- es el más pobre de todos en su aporte, aún cuando uno se pregunta por qué será que ésta saga (ya está prevista la tercera parte) se viene a pique cuando Manuela Velasco entra en escena. Nuevamente esta insufrible actriz logra arruinar la película, sobre todo en esa parte en la que aparece con una nueva cámara cual arma letal, a lo Terminator, que todos esperaban para seguir adelante.

Pareciera ser que la reportera Vidal es el fetiche de los dos realizadores, aún más que la vuelta de tuerca demoníaca que tomó la película. Es preferible quedarse con los primeros 70 minutos del filme, cuando todo indicaba que estábamos ante un progreso importante en materia terror. La cinta asusta que da calambre y tiene un contexto que así lo permite. Se aplaude la onda video-game que agarra con las camaritas en los cascos de los policías, así como el recurso narrativo a lo Crónica de una muerte anunciada, entrelazando las dos historias que llevan al ingreso en el edificio. Por lejos, muy superior a la anterior, marcando una clara evolución en todos los aspectos técnicos y argumentales. Lástima el final y las interpretaciones generales, pero nunca está mal cambiar de vez en cuando los "¡Fuck!" por los "¡Coño!".

Calificación (del 1 al 10): 8

Tenemos dos buenos largometrajes de terror, recomendables, que saben explotar sus tópicos gracias a este recurso de cámara tan utilizado en otros proyectos. El suspenso está en ambos, pero el terror sólo en el segundo, así que tenemos un ganador en esta nueva edición del VERSUS.

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