Mi documental "A Fanatic By Choice"

jueves, 8 de octubre de 2009

Cloudy with a chance of meatballs.


¡Aprendé, Emmerich!

Cuando existe un proyecto cinematográfico que implique una amplia gama de edificios históricos o regiones naturales que sean patrimonio universal destruyéndose, como la que acostumbra entregar el director alemán Roland Emmerich, debemos ser concientes que sólo lograremos concebir la obra por su grado de realismo. Y precisamente ese grado de realismo es del que carece completamente Cloudy with a chance of meatballs (Lluvia de Hamburguesas en Argentina), ya que nos encontramos ante un largometraje animado, de la factoría Sony Pictures Animation.

Estamos lejos de ver a la Estatua de la Libertad cubierta de nieve hasta el cuello, el puente de San Francisco desmoronándose por un hiper-tsunami, la torre Eiffel derribada por un meteorito, o las letras de Hollywood siendo arrasadas por un huracán. Ahora es una pequeña isla tapada por la "A" de Atlantida la que se ve sucumbida por gigantezcas albondigas, tornados de spaghetti, ventizcas de helado de crema o restos de ensalada rusa. Todo esto causado por la F.L.D.S.M.D.F.R. de Flint Lockwood (con la voz original de Bill Hader), un científico empedernido cuyo sueño es aportar algo útil a su monótono e insulso habitad.

Con unos inventos verdaderamente hilarantes, que van desde zapatos de aerosol hasta un mono traductor de ideas, este científico resumirá los estereotipos de todos los grandes locos de la historia de las películas de ciencia, acompañado de su leal y fracasada periodista (demasiada obvia la parodia a Godzilla) Samantha Sparks (con la voz original de Anna Faris), para dar a luz uno de los inventos más bellos y divertidos (así como necesitados) de la historia de la ciencia: una máquina que hace llover comida.

Obviamente, las cosas no salen como se espera, y bueno, lo de siempre, todo sale mal y los protagonistas tendrán que salvar el mundo. Pero esta trama, por muy obvia que suene, es una sátira espectacular de los grandes bodrios apocalípticos como Twister, Independence Day, o The day after tomorrow; incluso se podría agregar a la lista el nuevo intento de Emmerich para destruir el mundo: 2012.

Con unas alusiones francamente magistrales, con un sentido de la burla único (el mejor ejemplo es el hombre bajito que sabe hacer de todo, desde diagnosticar una enfermedad hasta pilotear un helicóptero), un trasfondo de delirio desmedido, y un sentido del humor muy fino y con buen ritmo, este film co-dirigido por Phil Lord y ChrisMiller, basado en la obra infantil homónima escrita por Judi y Ron Barrett, es de lo mejor en cuanto a comedia y animación en lo que va del año. Esto último está claramente demostrado luego de dos semanas y media en el podio de los Box Ofiice estadounidenses, y ya tres y media entre las tres más vistas.

Las voces de James Caan, Bruce Cambell, el comediante Andy Samberg, Lauren Graham y Mr. T completan el reparto de lujo para esta película imperdible, tanto para reír como para acordarse de los títulos mencionados (y podemos seguir citando... Armageddon, Marcianos al Ataque, etc, etc, etc...).

Sin duda de lo más interesante del género en lo que va de este año, siendo ideal para los que detestamos las películas apocalípticas. ¡Comete esa Emmerich!


Calificación (del 1 al 10): 8,50

miércoles, 7 de octubre de 2009

Bolivia para todos.


La autonomía como identidad.

Cuando Evo Morales asumió la Presidencia de Bolivia, convirtiéndose así en el primer indígena en la historia en llegar al poder boliviano, una serie de cambios radicales comenzaron a dar cuenta a los habitantes de que la cosa venía en serio, y que todo lo que se había prometido en la complicada campaña política, por muy utópico que podía haber sonado, se cumpliría. Esto también notó el sector que venía gobernando por siglos, el sector de la derecha oligarca que tanto explotaba a los pueblos autóctonos junto con sus recursos naturales, por lo que comenzó una fuerte puja por el poder y la hagemonía.

Este tema se trata en profundidad y con una excelente claridad en el documental de Emilio Cartoy Díaz, que contó con la dirección de Cristian Jure. El largometraje ahonda en la cuestión de la identidad que hubo en juego desde que, en el 2005, el gobierno -- ahora central -- de Morales asumiera la responsabilidad de poner a sus ancestros en el lugar que merecen, como dueños de las tierras y con derecho a explotarlas al igual que los extranjeros que se apoderaron de los mismos.

Santa Cruz no tardó en hacer sonar su voz, levantando las banderas de "Autonomía" como lema y respresentámen de las masas que los apoyaban. Hasta que el referéndum revocatorio, aprobado por el Mercosur, le dio el consenso al gobierno de Evo para tomar ciertas determinaciones que sugerían que el pueblo sí estaba de acuerdo con las nuevas medidas. Desde allí, el choque de los bloques completamente antagónicos se hizo más palpable, con la violencia -- para variar -- como consecuencia inmediata, surgida de todo el despotismo y la discriminación que tanto caracterizó al sector beneficiado, los autodenominados "blancos", con los cruceños al frente de toda la locura. Por su parte, la región andina indígena proponía una autonomía como medio para ejercer una visión plurinacional.

Con una precisión de cirujano, una gran calidad de investigación, y las voces de los más capacitados expertos durante entrevistas sin desperdicio, se transcurre por los 95 minutos de metraje. Cabe resaltar las constantes divisiones de pantalla, que revelan las marcadísimas diferencias entre los dos mundos, haciendo una clara alusión al método utilizado por los manipulados medios de comunicación que tanto desprestigiaron al Presidente, y lo siguen haciendo.

Un film revelador, tratado con seriedad y compromiso, que despierta un fuerte debate: ¿La estatización es la forma de combatir el capitalismo opresor de ciertos países? Eso es trasladable a nuestro país en ciertos rasgos, pero Bolivia es un país muy distinto, con toda una historia que avala los hechos actuales, con el surgimiento del ex-cocacoleros como líder político en los días que corren, y la discriminación como detonante de una lucha que hasta se ve marcada en la topología de la región.

Click aquí para entrar a la página oficial y ver el documental.

Imperdible para entender la situación del hermano boliviano.

Calificación (del 1 al 10): 7

lunes, 5 de octubre de 2009

Críticas de blockbuster (05/10/09).

Como todos los comienzos de semana, analizaremos dos títulos que hoy en día reposan en los relucientes estantes de los videoclubes. Hoy toca una comedia desopilante conformada por un elenco único e irrepetible, y un thriller para no dormir.

Vamo' a los bifes:

Tropic Thunder (2008):

Llega a la Argentina como Una guerra de película. Título muy sugestivo, ya que el filme trata sobre un grupo de cineastas, conformado por todo el equipo técnico y los actores, que intentan recrear la odisea de John "Four Leaf" Tayback, un sobreviviente de Vietnam que fue rescatado por cuatro nobles soldados durante la célebre guerra defendiendo la bandera de Estados Unidos. El problema empieza cuando las locaciones se convierten en verdaderos campos de batalla, estando situadas en plena ruta del tráfico de la heroína llevado a cabo por el comando Flaming Dragon.

La película cuenta con un elenco memorable, conformado por Ben Stiller, que también es el guionista y el director, Jack Black -- en una de sus mejores interpretaciones --, Robert Downey Jr. (con un papel antológico, en el cual recrea a un actor haciendo de otro actor, cuya característica principal es ser negro, que le valió una nominación para el Oscar a Mejor Actor de Reparto este año), Jay Baruchel, Brandon T. Jackson, Steve Coogan, y las participaciones especiales (exquisitas, por cierto) de Matthew McGonaughey, Bill Hader, Nick Nolte y un irreconocible Tom Cruise.

Una verdadera y bien concebida parodia de la estupidez del cine de acción producido en los tiempos que corren, cuyo afán de reivindicar a Rambo recae en el trillado y aburrido concepto de héroe patriótico, ciertamente falso (vean el giro cómico de la trama, en cuanto a uno de sus componentes principales). No falta ni hemoglobina, ni sadismo desmedido, ni balas por doquier que no enmarquen el contexto en el que se basa la historia, enriquecida por unos fabulosos trailers falsos en el comienzo para dar cuenta del nivel de popularidad de los actores protagonistas, todos falsos también.

Un gran cachetazo a Hollywood, desde el propio Hollywood, y con el guante de un tipo que sabe hacer comedia de la buena, sin importar el rol que juegue para realizarla, o si debe ponerse en todos los roles. Y justamente es sobre ese rol que se erige este monumento de la comedia, que no sólo deja una sensación de satisfacción estomacal por la risa desmedida y bien lograda, sino que uno logra encariñarse con el plano desde donde viven sus crisis estos maestros del arte, tanto en los ficticio como en lo real, encubierto por lo ficticio de la propia realización de la película.

A Stiller le sale redondita, llevándose consigo la impronta de los pesos pesados de la actuación. Y no nos referimos a Tugg Speedman, Jeff Portnoy, Kirk Lazarus o Alpa Chino.


Calificación (del 1 al 10): 10


La habitación del niño (2007):

El problema con este tipo de películas es que de entrada no tienen la aceptación que se merece. Pasó con [REC], que demostró sin miramientos que España hace un más que aceptable cine de terror y que de a poco va tomando forma al lado de los bochornos que están saliendo, con títulos como Jennifer's Body a la cabeza; pasó con El orfanato (2007), de las mejores películas del género en cuanto a material español -- y si nos descuidamos, de lo mejor en cuanto al género respecto a lo producido ese año --; y ahora pasa con La habitación del niño, que conforma el ciclo "Películas para no dormir", que supongo que le rinde homenaje al célebre formato televisivo de los 60', "Historias para no dormir".

Dirigido por Álex de la Iglesia dentro de una estética bastante recelosa en cuanto montaje, el filme trata sobre la pesadilla que vive Juan, un periodista deportivo y padre primerizo, que comienza a sentirse trastornado por la "presencia" nocturna de un extraño individuo en el cuarto de su bebé.
Con un comienzo glorioso, que contextualiza a la perfección y permite vivenciar los acontecimientos desde el punto de vista de la pareja dispareja, la historia va tomando forma a medida que el protagonista empieza a ahondar con profundidad en el orígen de ese sujeto que se sienta junto a la cuna del niño por las noches, apareciendo en el monitor por el cual sus padres lo controlan.

Lamentablemente todo recae en una cuestión mística, algo bastante burdo (por ejemplo, nunca se termina de cerrar el papel de la vieja más allá de su experiencia de la infancia), pero muy bien logrado, que encierra un largometraje justo y necesario en sus dosis de horror y suspenso para salvar lo mencionado respecto a su estética. Las actuaciones son muy buenas, y el escenario doble es muy original.

Si son medio paranoicos, o padres primerizos, no la vean. Ahora, si quieren sentir terror del bueno, ese que tanto nos está costando encontrar ultimamente, deben ver esta cinta española.


Calificación (del 1 al 10): 7,50

sábado, 3 de octubre de 2009

Informe especial: "Desde el corazón del solitario Cine Sunstar posadeño".


En pleno Shopping del Paseo Peatonal, el Cine Sunstar ve pasar a diario a sus fieles espectadores, esos que todos los jueves se acercan para preguntar sobre las novedades en la cartelera, o los que se suscriben desde la web para recibir las actualizaciones. Solo, sin hermanos con quien competir en la ciudad de Posadas, capital de Misiones, el cine se debate entre dos perfiles: el único medio que permite a la gente la posibilidad de disfrutar del séptimo arte, o el monopolio que maneja todo con total displicencia y comodidad ante la ausencia de un competidor en, por lo menos, trecientos kilómetros. Su impacto en la sociedad posadeña es muy bajo, a comparación de otras ciudades del país, teniendo que lidiar con grandes mercados que distribuyen con total impunidad DVD’s copiados, o discos con versiones piratas de las películas. Entonces, ¿Cómo un lugar con esa dicotomía en cuanto al funcionamiento puede hacerse un espacio en la escena cultural de una provincia con uno de los índices de analfabetismo más altos del país, y a la vez intentar asegurar su impronta como Cine propiamente dicho?
Los integrantes de la pequeña gran familia, esos que trabajan día a día para que todo funcione como debe ser, dan su perspectiva del asunto, tanto desde el plano laboral como desde la mirada de un ciudadano más, que debe decirle al resto del país – y el mundo – que su ciudad solamente cuenta con cuatro salas de proyección, cuando hubo una época en que cuatro era la cantidad de cines.
Ellos son Malena, de la boletería (y encargada suplente de la sede de Sunstar en Posadas), Gabriel, del candybar, y Horacio, empleado del lugar. Los tres accedieron amablemente a ser entrevistados durante su horario de trabajo, el cual arranca a las 14:00 hs y finaliza a las 02:00 hs. He aquí lo que hablamos:

- ¿Sunstar es de llenar salas?
Malena: Si, se llenan cuando se estrenan las películas, los jueves, y si hay retrasos, los viernes. Los sábados a la noche se llena a veces. Igual depende mucho de las películas que haya en cartelera. Los domingos también se llena, pero no siempre. Con El secreto de sus ojos venimos llenando hace varias semanas.

- ¿Qué promedio de edad es el que predomina en la gente que viene?

Malena: Se ve mucha gente grande. Se ven chicos cuando hay películas infantiles, obviamente, aunque estos nunca pasan de los 13 años, y vienen acompañados de los padres, que muchas veces terminan siendo los que más disfrutan de las películas.
Gabriel: Si, pero los sábados se llena de chicos. La gente grande que se ve son siempre los mismos.
Malena: Claro, yo veo caras que ya son conocidas. Hay una señora que viene todos los jueves a ver los estrenos, ella sola. Y durante la semana se la ve bastante también.
Gabriel: Pasa que está la generación que vivió en la época en que habían tres o hasta cuatro cines en la ciudad. Ellos conservaron ese hábito de salida, ya que antes el cine era mucho más importante, en cuanto a lugar. Por lo menos en nuestro país.

- Según ese promedio de edad que hablamos, ¿Se prioriza algún género en particular para poner en cartelera?
Malena: No se prioriza ningún género. Se varía bastante para que haya una opción amplia.

- ¿A qué tipo de películas apunta Sunstar para poner en cartelera?
Malena: Mirá, la verdad es que desde acá no se eligen. Todo esto es privado, los dueños están en Buenos Aires. Ellos eligen lo que se pone en cartelera. Yo tengo entendido que se apunta a filmes comerciales, porque acá, al ser los únicos, hay poca concurrencia, entonces se tiene en cuenta eso para elegirlos. En nuestro caso, una infantil se va a estrenar en simultáneo con todo el país, pero una de acción, o comedia, va a tardar un poco más. Se aseguran que la película vaya a tener concurrencia, y en ese sentido es más seguro que los niños vengan a ver, por ejemplo, La Era del Hielo 3 a que los adultos vengan a ver Bastardos sin gloria.

- ¿A qué se debe el retraso de los estrenos?

Malena: Las distribuidoras hacen las copias para las provincias con más competencias. Sunstar es una cadena, que tiene sedes en Córdoba, Rosario, Tucumán, Santiago del Estero, siendo ésta, la de Posadas, la más importante, por haber sido la primera. Córdoba tiene mucha competencia, por la variedad de cines, y Rosario tiene la sede más grande, con hasta nueve salas. Al ser el único cine de acá, las distribuidoras tardan en mandarnos las copias porque saben que en cualquier momento en que nos las manden la gente las va a venir a ver, sin importar cuando. Es por eso que acá no se estrenan en tiempo y forma ciertos títulos. Igual, como ya te dije antes, muchas veces pasa que las distribuidoras mandan primero acá las películas. Por ejemplo, La Era del Hielo 3 se estrenó primero en Posadas, y después en el resto de las ciudades del país.

- ¿Hay alguna solución para esto?
Malena: No hay una solución a la vista. Quizás si la situación fuera otra, le darían más importancia al cine posadeño, que a pesar de todo es el más importante – en cuanto a ganancias – de la cadena. En ese sentido convendría tener un poco de competencia, para que haya más tráfico de películas, y así, de espectadores.

- ¿Qué opinión les merece que la Capital de la Provincia tenga un solo cine?

Gabriel: A nosotros nos conviene, para no tener competencia, pero para que la ciudad crezca – y más siendo la Capital – estaría bueno que haya, aunque sea, un cine más.

Horacio: No me parece ni bien ni mal. Depende de por donde se lo mire. A nosotros nos conviene, porque es sabido que, donde hay competencia, ruedan cabezas, por lo que otro cine nos complicaría en lo laboral: baja de sueldos para abaratar las entradas por si el otro baja los precios también, etc. Ahora, si se lo mira por el lado que dice Gabriel, está mal. Pero yo quiero mantener mi trabajo, y trabajar bien.

Malena: Está muy mal. Deberían haber más, para que la gente tenga más opciones. Encima este es un cine privado, como decía antes, y al ser los únicos de la ciudad son un monopolio, y hacen lo que quieren con los precios, aunque por suerte no es tan caro ($10 entre semana, $15 de jueves a domingos). Esto también hace que la gente elija el DVD o las copias piratas.

- ¿Piensan que desde su lugar (el único cine de la ciudad) se puede combatir de alguna manera la piratería?

Malena: Es difícil combatir la piratería, siendo que esta está instaurada en la sociedad. Además por culpa de que tardan los estrenos por todo lo que decíamos antes, la gente prefiere verlo por Internet. Y lo peor de todo es que se acostumbraron a ver películas en mala calidad. Aún así, yo pienso que hay ciertos géneros, como las románticas, por ejemplo, que no son para ver en el cine, salvo que vengas con tu pareja, o algo así. En cambio otros que sí, como las de ciencia ficción o acción, que implican más efectos especiales o algo de adrenalina que en la pantalla grande se disfrutan muchísimo más.

Gabriel: El problema es que acá está La Placita (un mercado con artesanías, ropa, y de todo un poco... trucho), o se puede cruzar a Encarnación. Y todo lo pirata está tan accesible que prefieren ir por ese lado. Si comparás, es más barato comprar una película pirata que ir a verla al cine. Encima la generación de ahora creció sin cines, en ese lapso de cinco o seis años que no hubo ni una sola sala en como cuatrocientos kilómetros, los chicos se acostumbraron a alquilar un DVD, bajárselo de Internet, o comprarlo pirata. La piratería es como un cáncer, que nosotros tenemos que padecer encima.


La cuestión está complicada. Y como dicen Malena y Gabriel, no se puede hacer demasiado mientras la piratería mande y el único espacio de lucha contra ese “cáncer” sea un monopolio con intereses exclusivamente comerciales, sin una inspiración como lo es la competencia en el mundo capitalista en que vivimos, y un perfil que se redefine constantemente, durante cada entrada vendida. Algo está claro: el cine está, y su función será determinada por el que asista a una de sus cuatro bellísimas salas para seguir consumiendo algo tan espectacular como el séptimo arte.

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