Mi documental "A Fanatic By Choice"

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domingo, 1 de agosto de 2010

Críticas de blockbuster: The Marc Pease Experience

Título: The Marc Pease Experience
Director
: Todd Louiso
Guión
: Jacob Koskoff y Todd Louiso
Género: Comedia
Duración
: 84 minutos
Orígen
: Estados Unidos
Año
: 2009
Reparto
: Jason Schwartzman, Ben Stiller, Anna Kendrick, etc

Del peso de los roles a la instatisfacción garantizada

Ben Stiller no aparecía en la pantalla grande desde la regular Night at the Museum: Battle of the Smithsonian (2009). Y se lo extrañaba en grande, ya que su última pisada fuerte fue en la genial Tropic Thunder (2008), película que él dirigió, escribió y protagonizó junto a un excelente Robert Downey Jr. que fue nominado a un Oscar por su participación en dicho film.
Desde entonces, poco se supo de este gran comediante, hasta la llegada (en DVD) a nuestro país de The Marc Pease Experience, una cinta plagada de comedia anodina y sin mucho gusto para la narración, dirigida por un tal Todd Louiso que nunca logra conectar los cables para que empiece la función. Eso sí, Stiller se luce.

Para empezar, cabe mencionar que el peor error de Louiso fue confiarle el papel protagónico de su historia a un actor como Jason Schwartzman, un tipo que rara vez entrega un papel bueno y que encima apoya toda posibilidad de triunfo actoral en su horrenda cara y los estilos que le hacen lucir en sus personajes, algo que pocos pueden hacer sin morir en el intento.
Marc Pease, un perdedor hecho y derecho que está cegado por una experiencia fructífera con el coro de la secundaria que, según piensa (o le hicieron creer), lo catapultará al éxito, tiene todos los condimentos necesarios para que se lo odie. Molesto, quisquilloso, perdedor, feo y obsesivo... pero sin hacer de estas cualidades una oportunidad para hacer reír. No, es como normal en él ser así, y la película lo acepta. Y con eso tenemos que seguir adelante.

La historia, totalmente "innecesaria", como se suele decir en estos casos, puede llegar a generar rechazo desde el mismísimo momento en que conocemos el catalizador psicológico que se utiliza como punto de partida: Pease está estancado por haber huído de la obra de teatro del Mago de Oz en la secundaria, y usa su éxito juvenil con el grupo Meridiano 8 (cantantes a capela) para envolverse en una realidad distorsionada por el cinismo de su profesor, Jon Gribble (Stiller, brutal), que para conseguir que la obra no fracase lo convence tras bambalinas de que el día que Meridiano 8 grabe un demo, él los producirá. A partir de esto, comienza el acecho del personaje de Schwartzman al de Stiller, sin nunca despegarnos una buena sonrisa.

Por otra parte, tenemos a la bipolar actriz Anna Kendrick, que puede aparecer en la saga Twilight y al día siguiente deslumbrar en Up in the air (2009), para luego tener otra recaída y terminar haciendo un papel totalmente indefinido, como lo es el suyo en esta película. Kendrick hace de la novia de Marc Pease, una chica que canta porque el novio le dijo que lo hace bien, pero que sabe que nunca triunfará porque no sale del coro. En fin, notarán que todo es una gran basura que no atrae en nada.

Para ir redondeando, lo único destacable es la burla (si es que la hay) que aparenta el film respecto a los musicales escolares al estilo High School Musical (¡hasta cantan "We're all in this together"!). Pero además de eso, notar como Ben Stiller puede hacer reír a lo loco o entregar un papel serio, casi de tirano, como el de éste film. Su personaje es lo único atractivo de la película, destacando esa lucha en la oficina en la que sólo se usan los pies (un chascarrillo inútil pero efectivo) y los momentos en que despliega la típica irreverencia humorística que tanto bien le hace a su imagen como comediante y como actor.

Atención amigos, The Marc Pease Experience puede ser una mala experiencia si lo que se busca es reír con una película bien hecha o bien actuada. Y lo peor es que exponentes como Kendrick o el propio Stiller quedan pegados en un proyecto así. Todo pasa por la distribución de los roles, y por dejar la acentuación de la acción en manos equivocadas. Será la próxima Louiso, Schwartzman y compañía.

lunes, 8 de febrero de 2010

Zack and Miri make a porno

El amor en los tiempos del sexo duro

Cada filme que veo de Seth Rogen me hace pensar que si la comedia estadounidense cae en sus manos como último recurso, estará en buenas manos. Este tipo puede decir cualquier tipo de barbaridades o sandeces y te arrancará por lo menos una mueca que pronuncie una sonrisa en los labios. Sin duda está implementando un estilo con su histrionismo irónico y su mala educación puesta al servicio del oportunismo y la risa inteligente.

En esto se apoya el director Kevin Smith, con un guión muy original y un elenco muy propicio, para lograr una película hilarante y entretenida. No hay vuelta de tuerca engañosa, ni moralina, ni melodrama barato típico de las comedias de Adam Sandler (como Funny People, donde Rogen tuvo que lidiar con un personaje ambiguo y totalmente estéril al lado de este, suelto, retorcido, libertino y salvaje, pero sobre todo, desopilante): puro ingenio y comedia ridícula pero eficaz que hace a uno querer lo que está viendo, más allá de que al público femenino le molestará un poco ver tanta carne en acción. Y así de grotesco y grosero como suena mi última frase es la película estelarizada por Rogen y Elizabeth Banks.

Se rescatan escenas graciosísimas como las participaciones especiales de Justin Long y Brandon Routh (Superman Returns) para la excelente discución gay con Rogen de testigo; así como las selecciones para el título de la película, tales como "Star Horse" o "Fuck Back Mountain". Derroche de creatividad por parte de Smith y los suyos.

Quizás los puntos en contra le vayan a la resolución de los hechos. Los últimos diez minutos se van por la borda y arruinan un poco lo logrado en las escenas anteriores. Sin embargo, la forma en la que estos dos individuos se enamoran es el típico caso de hoy en día, donde el sexo (hardcore) consumado por la estupidez varoníl pajerizadora interfiere en las relaciones amorosas con una generación de mujeres anodinas que lo toman como algo natural. La falta de respeto desmedida, el poco tacto y el poco romanticismo, contrapuestos con todo ese amor de amigos y esa fidelidad de hermanos unidos más por la adversidad que en toda una vida de confidencia y desenfado es lo que los ayuda a salir adelante sin importar el contexto morboso en los alrededores.

Advertencia: no es una película apta para los que, aún leyendo el título del filme, se la dan de moralistas y condenan la cinta por su contenido. Es sentarse, reírse con todo el humor escatológico-sexual (genial la escena de la incontinencia), y no comprometerse demasiado con lo que se ve. Porque acá no hay mensaje, no hay delicia visual (que no pase de la lujuria) ni metáfora ideológica política. Es una más de Rogen comiéndose la película junto a un elenco correctísimo y un guión despampanante por donde se lo mire.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Brokeback Mountain.


Un amor en tiempos de prejuicio.

Una de las peores cosas de andar haciendo zapping en la tele un día de semana al mediodía es que si enganchás una película buena no la podés ver, ya sea porque la agarraste desde la mitad o porque siempre hay algo para hacer antes, durante o después del visionado imposible.
Eso fue lo que me pasó con Brokeback Mountain, una película a la que siempre huí por priorizar otro tipo de productos menos chocantes (aunque, como notarán, si puedo ver Saw o Hostel, puedo ver cualquier cosa). La cuestión es que no sólo la agarré por la mitad la primera vez, sino que la segunda la encontré totalmente cansado por haber regresado de un final (aclaro, estudio de madrugada, por lo que puedo pasar más de dos días sin dormir, lo que es muy agotador), y a minutos de que pasen a buscarme para ir a celebrar que lo haya aprobado con un 7.

Una vez vista, el resultado fue doble: gratitud ante el excelente filme, y bronca por no haberla visto antes. Pero, si mi encuentro con este opus de Ang Lee fue tan conflictivo, ¿Cómo hice para toparme con él?... ¡Qué pregunta! ¡¡BLOCKBUSTERS BABY!!

No ví Crash, pero dudo que haya sido mejor que este clásico romántico que dibuja con delicadeza -y bastante rudeza también, por qué no- una auténtica historia de amor en circunstancias bastante excéntricas. Y digo lo de Crash porque tengo entendido que el revuelo que se armó cuando la mencionada película venció a la que nos ocupa el día de la fecha en la entrega de los Oscars fue incluso superior a la polémica que desató ver al ahora difunto Heath Ledger y Jake Gyllenhaal fornicando desenfrenadamente en una carpa.

Al margen de toda polémica por las escenas sexuales entre los dos hombres, este espectacular largometrage me dejó una muy buena sensación respecto a un director al que tengo poca estima desde que melodramatizó a Hulk (aunque espero con ansias Taking Woodstock). El taiwanés se basa en unos paisajes preciosos y una fotografía impactante para representar el marco en el que se desarrolla esta historia que no necesariamente tenía que ser entre dos hombres para ser polémica, ya que el tema central que se aborda es el de la negación de la identidad (lo que uno es, quiere, desea y -no- acepta) y la infidelidad en medio de la impotencia ante la dicotomía sexual, más tirada al plano bisexual que al homo.

Las construcciones actorales de Ledger y Gyllenhaal son de lo mejor que he visto en mi vida, resaltando principalmente la labor del primero, que encarna a Ennis Del Mar, el verdadero protagonista de la historia, de una manera prolífica y avasallante. Rodeados por un reparto de lujo -en el que se destaca la labor de Randy Quaid como el típico cowboy homofóbico de los '60, y Anna Hathaway como la fría esposa del personaje de Gyllenhall-, los dos protagonistas nos adentran en un paisaje (ficticio, o no) plagado de pasión, amistad y temor.

El contexto histórico en el que se desenvuelve la mayoría de la trama (principios de los '60, y luego pasando por todos los '70), acompañada por una ambientación asombrosa, enmarca el filme como una protesta política con fines a la reivindicación del amor entre los seres humanos, sin importar de qué sexo sean. En ese sentido, el personaje de Ledger representa toda la parafernalia homofóbica que asolaba Estados Unidos en esa época, animándose Lee a destrozar el estereotipo del vaquero texano -siempre planteado con rudeza gracias a la doctrina eastwoodeana- para resumir en Ennis Del Mar las dos caras del pensamiento anti-gay, y así adaptar de forma excelente un relato breve de 1997, publicado por Annie Proulx (ganadora del Pulitzer) en el The New Yorker.

Párrafo aparte se merece la musicalización de Gustavo Santaolalla, quien desde su lugar logra conmover poniéndole ritmo a los sentimientos de cada escena, principalmente con la canción "The Wings", que eriza la piel.

En fin, los que no la vieron por X motivos, haganlo ya. No esperen más. Yo dejé pasar esta obra maestra por despistado, y ahora me arrepiento, aunque gracias al DVD y la TV pude acercarme a la sincera y desgarradora historia de dos personas enamoradas de verdad, pero atosigadas por la sociedad prejuiciosa y discriminadora de ese entonces.
Más allá de lo impresionante que puede ser ver tanta pasión entre dos hombres, no se van a arrepentir al verla. "Lo juro..."


Calificación (del 1 al 10): 9

lunes, 23 de noviembre de 2009

Trick r' Treat.

Entre Jack-o'-lanterns, hombres-lobo, y Sam...

Después de ser premiada y recomendada durante un año entero, se estrena directamente en DVD esta joyita del cine de terror "clásico", que retrata la vida en un pueblo americano que celebra la siempre bien ponderada Halloween o Noche de Brujas. Con una trama narrada al estilo de Crónica de una muerte anunciada o Pulp Fiction, esta obra escrita y dirigida por Michael Dougherty, un tipo que creció con el fetiche de estas festividades heredadas de los celtas, va conduciendo por un camino plagado de sustos bien logrados y terror encicloplédico.

De esa forma se desarrolla esta película de 82 minutos de duración, siempre respetando los orígenes de Halloween -con unos protagonistas bastante exagerados en la implementación de estos mecanismos de significación perdidos en el tiempo y espacio- y rindiéndole tributo a las viejas historias de hombres-lobo, zombies, brujas y vampiros. Con una fotografía preciosa y macabra, el director va encajando las historias con la mencionada estética clásica, que hace que -además de tener como contraparte una anacronía palpable- se sienta lo que se está contando con muchísima atención, tomándose el filme quizás hasta más en serio de lo que se debiera.

Con actuaciones demasiado creíbles y unos escenarios intachables, Trick r' Treat condimenta la esencia de sus cuatro o cinco historias con un ritmo característico y bastante original, pero sin perder de vista los clichés que fueron demolidos por la nueva camada de creadores desempeñados en este género. El espectador se deleitará con escenas tensas y oscuras llevadas adelante por un grupo de actores que realmente se encarnaron en estos variopintos personajes, que van desde niños traviesos hasta femmes fatales que se devoran literalmente la pantalla con sus cuerpos disfrazados de hermosos efectos especiales.

Como punto en contra se podría apuntar la corta duración, ya que llegado a un punto el filme cobra cierta velocidad que hace que uno anticipe lo que está por venir y se desilusione con un final inminente (por más de que fracase en el intento de descifrar el desenlace). Los amantes de historias más "creibles" deberían girar la cabeza hacia otra parte y buscar otros títulos, ya que la identidad del adorablemente terrorífico Sam les dejará un sabor amargo en la boca.

Aún así, es difícil encontrar películas como éstas. Quizás no sea lo mejor del año, pero sin duda sirve para demostrar que no todo está perdido en el género de los gritos, y que por fin alguien se anima a hacer vivida una experiencia semejante a The Nightmare Before Christmas.


Calificación (del 1 al 10): 8

lunes, 12 de octubre de 2009

Críticas de blockbuster: There will be blood.

Después de un fin de semana más que ajetreado, no hubo lugar para ver películas. Sin embargo le di un espacio en el tiempo al blockbuster recomendado por ustedes en la encuesta semanal. He aquí mi devolución luego de verla:

There will be blood (2007):

Llegó a la Argentina con un título bastante sugestivo, pero errado (Petróleo Sangriento), ya que sería más adecuada la traducción que se le dio en España, Pozos de Ambición. Aún así, el título original, que vendría a ser algo así como Habrá sangre, tampoco dice demasiado, por lo que habría que hacer lo propio en cuanto a comentar la trama.

Sólo se puede decir (de verdad, véanla los que no lo hicieron aún) que es un claro reflejo de cómo en el Siglo XX estalló el denominado "capitalismo salvaje" con los negocios del petróleo y otros hidrocarburos. El protagonista, Daniel Plainview (magistral, épico, soberbio, Daniel Day-Lewis) traza la línea de la evolución y la involución humana que rodea el crecimiento de la economía local gracias a la explotación de ese mineral tan negro como las vidas de los que lo manipulan. De ser un simple minero pasa a ser un autodenominado magnáte del petróleo (resalta varias veces esto en medio de sus espectaculares discursos al campesinado que busca comprar), y con él su "hijo y socio", H.W. Plainview, a quién enseña las artimañas del oficio y con quien tendrá que pasar por los diversos estadíos que implican el ascenso al poder.

En medio de uno de los pueblos que intenta explotar, Little Boston, Daniel Plainview se topa con un individuo que busca el mismo fin que él, pero por otros medios: Eli Sunday (un descomunal Paul Dano, casi al nivel de Day-Lewis). Éste no es otra cosa que un predicador o profeta, que intenta acaparar la atención y la aceptación de la población mediante su Iglesia de la Tercera Revelación para tener esa suerte de poder ligado a lo teológico. Aquí se desata una batalla de capitalismo versus mesianismo impagable, llena de idas y vueltas por parte de ambos, donde las miserias quedan expuestas a medida que el pertróleo brota desde la tierra e inunda la esencia de los humanos, que desde la tesis del director Paul Thomas Anderson, son aváros, corruptibles y violentos.

La fotografía, ganadora de premios importantísimos como el Óscar o el Globo de Oro, es imponente, junto con la ambientación y los vestuarios. Lamentablemente la musicalización es desacertada, pero aún así se destaca el clima que genera en ciertas escenas. Las actuaciones son todas geniales, con Day-Lewis y Dano cabeza a cabeza para demostrar quién es mejor, aunque el primero se llevó todos los galardones. Todo está demasiado bien hecho y con unos detalles asombrosos que van desde gestos hasta la más sutíl de las escenas como el abandono en el tren o la quema del bolso.
Todo se va narrando desde una estética correcta, y sin recaer en los típicos resaltes de guión para que el film atraiga, dentro de un contexto bien cotidiano, como el simple almuerzo del patrón y su peón.

La película desprende unas frases asombrosas, como "Habrá oleoducto" en medio del bautismo (una de las mejores escenas), o "Esta es una empresa familiar". El final es sensacional, con la clara representación del nivel hasta el que se rebajan moralmente ambos sectores de la lucha.
Quizás lo único malo, que dificultaría la recomendación a un espectador medio, es la duración, con 158 minutos que se van haciendo un poquito pesados, cuando vemos que las elipsis aparecen pidiendo permiso entre tantas manos manchadas, malesa y sonrisa macabra.

A pesar de esto, el film va camino al clásico, y es ideal para entender aquellos tiempos, sobre todo para aquellos que estén estudiando los procesos sociohistóricos contemporáneos. Una obra sencillamente excelente, con una duración un poco pesadita, pero que se salva por brindarnos tanta calidad de la mano del que supo dirigir Boogie Nights.
Aún así, y perdonden la opinión tan subjetiva, me pareció bien que no gane el Óscar a la Mejor Película, ya que me atrapó más No country for old men. Pero cada cual con su opinión. Esta se deja ver perfectamente. Es imperdible.


Calificación (del 1 al 10): 8,50

lunes, 5 de octubre de 2009

Críticas de blockbuster (05/10/09).

Como todos los comienzos de semana, analizaremos dos títulos que hoy en día reposan en los relucientes estantes de los videoclubes. Hoy toca una comedia desopilante conformada por un elenco único e irrepetible, y un thriller para no dormir.

Vamo' a los bifes:

Tropic Thunder (2008):

Llega a la Argentina como Una guerra de película. Título muy sugestivo, ya que el filme trata sobre un grupo de cineastas, conformado por todo el equipo técnico y los actores, que intentan recrear la odisea de John "Four Leaf" Tayback, un sobreviviente de Vietnam que fue rescatado por cuatro nobles soldados durante la célebre guerra defendiendo la bandera de Estados Unidos. El problema empieza cuando las locaciones se convierten en verdaderos campos de batalla, estando situadas en plena ruta del tráfico de la heroína llevado a cabo por el comando Flaming Dragon.

La película cuenta con un elenco memorable, conformado por Ben Stiller, que también es el guionista y el director, Jack Black -- en una de sus mejores interpretaciones --, Robert Downey Jr. (con un papel antológico, en el cual recrea a un actor haciendo de otro actor, cuya característica principal es ser negro, que le valió una nominación para el Oscar a Mejor Actor de Reparto este año), Jay Baruchel, Brandon T. Jackson, Steve Coogan, y las participaciones especiales (exquisitas, por cierto) de Matthew McGonaughey, Bill Hader, Nick Nolte y un irreconocible Tom Cruise.

Una verdadera y bien concebida parodia de la estupidez del cine de acción producido en los tiempos que corren, cuyo afán de reivindicar a Rambo recae en el trillado y aburrido concepto de héroe patriótico, ciertamente falso (vean el giro cómico de la trama, en cuanto a uno de sus componentes principales). No falta ni hemoglobina, ni sadismo desmedido, ni balas por doquier que no enmarquen el contexto en el que se basa la historia, enriquecida por unos fabulosos trailers falsos en el comienzo para dar cuenta del nivel de popularidad de los actores protagonistas, todos falsos también.

Un gran cachetazo a Hollywood, desde el propio Hollywood, y con el guante de un tipo que sabe hacer comedia de la buena, sin importar el rol que juegue para realizarla, o si debe ponerse en todos los roles. Y justamente es sobre ese rol que se erige este monumento de la comedia, que no sólo deja una sensación de satisfacción estomacal por la risa desmedida y bien lograda, sino que uno logra encariñarse con el plano desde donde viven sus crisis estos maestros del arte, tanto en los ficticio como en lo real, encubierto por lo ficticio de la propia realización de la película.

A Stiller le sale redondita, llevándose consigo la impronta de los pesos pesados de la actuación. Y no nos referimos a Tugg Speedman, Jeff Portnoy, Kirk Lazarus o Alpa Chino.


Calificación (del 1 al 10): 10


La habitación del niño (2007):

El problema con este tipo de películas es que de entrada no tienen la aceptación que se merece. Pasó con [REC], que demostró sin miramientos que España hace un más que aceptable cine de terror y que de a poco va tomando forma al lado de los bochornos que están saliendo, con títulos como Jennifer's Body a la cabeza; pasó con El orfanato (2007), de las mejores películas del género en cuanto a material español -- y si nos descuidamos, de lo mejor en cuanto al género respecto a lo producido ese año --; y ahora pasa con La habitación del niño, que conforma el ciclo "Películas para no dormir", que supongo que le rinde homenaje al célebre formato televisivo de los 60', "Historias para no dormir".

Dirigido por Álex de la Iglesia dentro de una estética bastante recelosa en cuanto montaje, el filme trata sobre la pesadilla que vive Juan, un periodista deportivo y padre primerizo, que comienza a sentirse trastornado por la "presencia" nocturna de un extraño individuo en el cuarto de su bebé.
Con un comienzo glorioso, que contextualiza a la perfección y permite vivenciar los acontecimientos desde el punto de vista de la pareja dispareja, la historia va tomando forma a medida que el protagonista empieza a ahondar con profundidad en el orígen de ese sujeto que se sienta junto a la cuna del niño por las noches, apareciendo en el monitor por el cual sus padres lo controlan.

Lamentablemente todo recae en una cuestión mística, algo bastante burdo (por ejemplo, nunca se termina de cerrar el papel de la vieja más allá de su experiencia de la infancia), pero muy bien logrado, que encierra un largometraje justo y necesario en sus dosis de horror y suspenso para salvar lo mencionado respecto a su estética. Las actuaciones son muy buenas, y el escenario doble es muy original.

Si son medio paranoicos, o padres primerizos, no la vean. Ahora, si quieren sentir terror del bueno, ese que tanto nos está costando encontrar ultimamente, deben ver esta cinta española.


Calificación (del 1 al 10): 7,50

domingo, 27 de septiembre de 2009

Críticas de blockbuster.

Habiendo pasado el fin de semana, sin ninguna novedad, me dediqué a cumplir ciertas asignaturas pendientes que tenía conmigo mismo y un par de titulos que me venían esperando (si no al revés) para poder sacar mi propia opinión respecto de ellos. Una, ganadora del Oscar a la Mejor Película en el 2007; la otra, aclamadísima obra de terror español, que fue alabada por muchos, con remake americana y todo.

Aquí les va mi punto de vista de estos dos títulos:

No country for old men (2007):

Excelente thriller criminalístico ambientado en la frontera texana con el México de los 80'. Un lugareño común y corriente encuentra un maletín con $2 millones, producto de una mala transacción del narcotráfico, por lo que comenzará una carrera por salvar su vida y la de su mujer, ya que un psicópata asesino que fue contratado por los propios narcotraficantes lo está persiguiendo gracias a un detector que hay en la maleta. A su vez este loco con un peinado casi tan horrible como sus macabros asesinatos (con unas armas espectaculares, por cierto) está siendo perseguido por un viejo sheriff de la zona, que se encuentra superado y abatido por "el nuevo crimen".

En base a esto gira la historia, muy bien ambientada y correcta en cuanto al guión, diciendo y mostrando lo justo y necesario. La utilería, la escenografía, fotografía y vestuarios son excelentes, y el papel desempeñado por el español Javier Bardem es escalofriantemente sensacional. Tomy Lee Jones excelente como siempre, recurriendo a sus orígenes para encarnar a su personaje, y Josh Brolin fue el indicado para su papel.

El final es glorioso, y para los que todavía no la vieron, les recomiendo que presten atención a cada uno de los diálogos -- en especial la anécdota de la vaca y su verdugo; y la charla en la confitería entre los dos jefes de policía -- para poder entender el desenlace.
Merecidos los premios que se llevó, en especial Bardem y los hermanos Coen.

Calificación (del 1 al 10): 9


[REC] (2007):

Esta película me la han promocionado tanto, que a la hora de verla me llevé una gran desilusión. Precisamente, hace unos días hablabamos de la diferencia entre los filmes que asustan y los que dan miedo. Este entra en la categoría del primero. No da miedo, sólo te hace saltar gracias a los ya trilladísimos recursos de sonido y shock visual.

El equipo televisivo del programa "Mientras usted duerme" se lleva una sorpresa para nada grata cuando, cubriendo una nota con el cuerpo de bomberos en la que sería una salida de rutina, quedan encerrados en un edificio que, además de estar en pánico por una vieja gritona, se encuentra cercado por alerta biológica.

La histérica Manuela Velasco interpreta a Ángela Vidal, la reportera gritona, que junto con su indestructible y desconocido cameraman, Pablo, serán los protagonistas de esta historia rodeada de (sobre)actuaciones malísimas, argumento entendible pero carente de una explicación racional (ni hace falta citar la cantidad de títulos que tienen esta temática de los infectados semi-canivales con aspecto de zombies) a pesar de su acertado intento de verosimilitud. La ambientación es fabulosa, eso sí, pero no está bien aprovechado el espacio, siendo que se pudo haber jugado más con la claustrofobia para no caer en el típico Run n' Go con el gastado método de la cámara en mano. Entre griterío y sacudida de cámara digital se transcurre por este filme que no abusó de su calidad con un metraje bastante rápido (a pesar de que, para variar, se viene la segunda parte) y se quedó con lo poco que podía ofrecer: susto.
No obstante, la escena del final -- en los últimos diez minutos -- es la más aterradora, por lo que sólo por eso vale la pena verla.

Cuando terminó, mi novia, que es muy miedosa, me dijo: "¿Cuánto le vas a poner a esta? Yo no le pongo ni un 5. No me asustó para nada." Y eso ya es alarmante...

Calificación (del 1 al 10): 5

En fin, pasé un buen fin de semana. Espero que ustedes también.

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