Mi documental "A Fanatic By Choice"

lunes, 2 de mayo de 2011

Scream 4

Título: Scream 4
Dirección: Wes Craven
Guión: Kevin Williamson
Género: Terror, Thriller, Misterio
Duración: 111 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2011
Reparto: Neve Cambell, David Arquette, Dane Farwell, Courteney Cox, Anthony Anderson y Emma Roberts


No me engañes, terror era el de antes

El peor error que se puede cometer para ir al cine es hacer cara o cruz cuando se está indeciso. Más si del otro lado hay una propuesta que no dudarías en elegir de no ser porque se va acompañado a la sala (no diré cuál era la otra opción). Lo cierto es que al momento de dejarlo en manos del azar, lamentablemente ganó Scream 4, película a la que servidor no le daba ni dos centavos, y finalmente terminó corroborando que por lo menos en los prejuicios todavía es efectivo.

Resulta ser que esta cuarta parte sobre Ghostface es un refrito disfrazado de crítica cool. La fórmula de la primera parte, sí buena, resulta reciclada y por ende desaprovechada. No sólo repiten el reparto, sino que con el mismo intentan trazar un puente que lo conecte con la nueva generación de actores. Digo, desde mi humilde lugar: ya que estamos, ¿no era más rentable hacer una remake?

"Nueva década, nuevas reglas", reza la promoción del filme... ¿y las nuevas reglas? Lo que pasa es que la película está tan preocupada por no ser como las demás cintas de terror que recurren a la saga como elemento narrativo, y respetar ese culto que logró levantar en torno a sí misma (las constantes aluciones a esa "Puñalada" y todas sus secuelas son un tono crítico evidente, aunque ambiguo), que termina siendo repetitiva, y con esto aburrida.

Los mismos personajes aseveran que se está respetando la trama de la primera parte, y terminan anticipando el final con un guión que además de malo es estupidizante. Si a eso le sumamos el aluvión de clichés y lugares comunes a los que recurre, tenemos algo así: fórmula gastada + recurso de la repetición (cuasi radiofónico) + lugares comunes + incorporación de actores semi-cool = un bodrio más. Sí señores, en Hollywood lo volvieron a hacer, y evidentemente van por más.

Neve Cambell y David Arquette reaparecen para servir de factores de confusión, más otro par de actores que están ahí también para eso, para distraer. Lo curioso es que el público (sacando a esa casta especial que son los devotos de un film/saga específico, lo cual es totalmente respetable) se pueda llegar a sentir bien con esta película.
Porque Scream 4 intenta engañar al espectador constantemente. No sólo se preocupa porque quede claro el mensaje de "ojo eh, que si ves clichés o algo reciclado es porque estamos criticando a los guionistas de Saw o Jason, somos re frescos y hacemos guiones cool, y encima nos damos el gusto de homenajearnos", sino que pretende que el que está viendo la cinta se sienta un estúpido en el final. Una cosa es querer distraer, pero siempre intentarlo es demasiado, y más si el desenlace termina siendo cualquier cosa, lo cual termina denostando que la única finalidad de la película era reaparecer para 1) actualizarse cual usuario que apreta F5 en su computadora, y 2) hacer creer a dicho usuario que es un imbécil por a) comprar la entrada (o en un futuro alquilarla o perder tiempo descargándola de internet) y b) porque lo engañó el que resulta ser Ghostface en esta entrega.

En fin, Scream 4 es tan mala que hace que, de paso, odies las tres primeras partes también. Todo confluye en un sinfin de recursos excedidos en sí mismos, con algún que otro sobresalto (hay que reconocer que la masacre en la casa está bien lograda, aún cuando al inicio de la cinta se critica que en Saw IV sólo se muestra sangre porque sí) y el reinvento/insistencia respecto al personaje épico que se logró con la saga. Lo peor encima es que Scream 4 se la da de valiente por darle palos a las cintas de terror de ahora (lo cual no es difícil; lo puede hacer cualquiera), lo que demuestra que Wes Craven realmente está convencido que cerró las puertas de la era gloriosa del buen cine de terror. No te engañes Craven, o mejor dicho, no nos quieras engañar a nosotros.

martes, 19 de abril de 2011

Los ojos de Julia

Título: Los ojos de Julia
Dirección: Guillem Morales
Guión: Guillem Morales, Oriol Paulo
Género: Terror, Thriller
Duración: 112 minutos
Orígen: España
Año: 2011
Reparto: Belén Rueda, Lluis Homar, Pablo Derqui, Francesc Orella, etc.


Cuando la pretensión es la que ciega

Tener un departamento fotográfico espectacular, contar con el apoyo de Guillermo del Toro, tener a la deslumbrante Belén Rueda como protagonista, y tener una mega distribución. ¿Qué más puede pedir un cineasta? Lo cierto es que este fulano, Guillem Morales, no se conforma. A él no le basta todo esto, y eso lo deja ver en Los ojos de Julia (2011), un thriller pseudo terrorífico que posee tantas pretensiones que se ciega (cuac) a sí misma.

Todo empieza muy bien. Demasiado bien. La película va como una montaña rusa a la cúspide del entretenimiento bien logrado, cuando de golpe y porrazo derrapa maliciosamente hasta tener una leve subida en la escena mejor lograda de todo el film, en el departamento del asesino.

La ya mencionada fotografía es genial, pero no logra conectarse con la historia y su clima tan impaciente. Morales quiere que nosotros estemos desesperados por la paulatina pérdida de la visión de Julia (doble rol de Rueda, en una excelente interpretación para cargarse la peli al hombro), pero su personaje no muestra desesperación. Morales quiere que nos asustemos con sus efectismos, y no se aviva en ponerle más humanismo al asunto y menos plots zonzos como amoríos agarrados de los pelos y extrañas explicaciones filosófico-existenciales sobre la psiquis del indocumentado asesino.
En resumidas cuentas, Morales quiere que nos fumemos Los ojos de Julia como si fuera una buena película, y lo cierto es que no lo es. Es sólo un buen intento del cine español por hacer algo diferente (como siempre, lo cual es loable), pero que -también como siempre- termina cayendo en parámetros del mainstream como el horrible final de la historia.

Los personajes no son creíbles; la música es buena pero intrusiva; el guión es malo; y la dirección llena de subjetivas para narrar está bastante bien, aunque por momentos es extraña: ésos son algunos de los matices que definen a esta propuesta fallida y aburrida. Cuidense de no dormirse en una de escenas malogradas en que todo queda a oscuras (porque, por si no se dieron cuenta, a pesar de las inagotables subjetivas, la actriz lleva una venda, y no ve) y el sonido hace su trabajo. Y cuidense de no ser pillados desprevenidos al darse cuenta que hay muchos personajes a los que casi nunca se les ve la cara, porque nosotros también tenemos que ser ciegos y no tenemos que ver muchas cosas. Entonces, ¿cómo acompañamos al personaje principal en su proceso? Bueno, este es un ejemplo de cómo no hay que usar el recurso de igualdad de condiciones para el personaje y el espectador. He ahí la falla básica, por eso es mala.

miércoles, 6 de abril de 2011

Unknown

Título: Unknown
Dirección: Jaume Collet-Serra
Guión: Oliver Butcher, Stephen Cornwell y Didier Van Cauwelaert (novela)
Género: Drama, Misterio, Thriller
Duración: 113 minutos
Orígen: Francia, Alemania, Canadá, Japón, Estados Unidos, Reino Unido
Año: 2011
Reparto: Liam Neeson, Diane Kruger, January Jones, Aidan Quinn, Bruno Ganz, Frank Langella, etc.


Lo inverosímil como juego de creación y deconstrucción

Amigos y amigas, estamos ante el ascenso de un realizador que, adivinen qué, se anima a jugar con el cine. Sí, porque la realidad no tiene por qué ir de la mano del celuloide, y si uno quiere jugar con los guiones, lo hace: el arte es libre. Jaume Collet-Serra, quien con Orphan (2009) ya nos demostró que sabe crear atmósferas cinematográficas, acude a influencias muy fuertes e importantes (claramente visibles) para contar una historia agarrada de los pelos pero que está buenísima.

Unknown (2011) es la historia súper hollywoodense e industrial de un hombre que pierde su identidad tras quedar en coma por un accidente. Collet-Serra logra que Berlín dé claustrofobia, y que mediante planos bastante interesantes vayamos descubriendo junto al personaje la psiquis del mismo. Influencias, como decíamos, hitchcokianas y polanskianas que tienen ápices de originalidad y algo de actualidad, sobre todo en el constante y recurrente uso de flashbacks.
La fotografía cumple un rol clave en el desarrollo estético de una trama que te deja embobado no sólo por el reparto femenino, sino porque no da respiro a pesar de su ritmo.

¿Por qué es válido un guión tan atado con alambre? Porque en este caso está usado para la finalidad de la trama: si los guionistas quieren que Kruger y Neeson choquen cuarenta veces con el auto, y que no les pase nada, está bien; si los guionistas quieren que Neeson y Quinn se sepan exactamente las líneas de un diálogo dicho al unísono, lo hacen -y queda bien-, porque Unknown tiene un valor agregado que hace mucho no veíamos en el cine de Hollywood (para qué negarlo, lamentablemente, el director español está preso de la industria mainstream): es cine por cine mismo. Su finalidad está sujeta y atada a cualquier escueto intento de modificación de la realidad. Es allí, en ese mínimo pasaje, donde el verosímil queda relegado a un segundo plano y queda a merced de las implicancias tanto del guión como de las intenciones del realizador.

Unknown puede pasar como divertimento, capricho o experimento fructífero. Si hay una cultura popular que se fuma las películas idiotas de Quentin Tarantino, entonces podemos soportar un film serio, sobrio y despelotado a la vez, como lo es el nuevo de Jaume Collet-Serra, un director que va camino a convertirse en un preferido de este blog. Si sigue por este buen sendero, lo seguiremos apoyando.




Rango

Título: Rango
Dirección: Gore Verbinski
Guión: John Logan, Gore Verbinski y James Ward Byrkit
Género: Animación, Aventura, Comedia
Duración: 107 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2011
Reparto (voces): Johnny Depp, Isla Fisher, Timothy Olyphant, Abigail Breslin, Ned Beatty, Alfred Molina.


Flik + Mr. Fox + homenaje a Blondie = Rango

Dicen que las viejas fórmulas nunca fallan. Parece que sí. Rango (2011) es un mejunje de ideas sacadas de películas animadas exitosas, o cuando menos originales. Estamos hablando de pequeños matices o detalles que hicieron a un todo en los títulos que pronto citaremos, que los destacaron como films de culto.

Se trata de A Bug's Life (1999) y The Fantastic Mr. Fox (2009): por un lado tenemos la esencia argumentativa de la segunda cinta de Pixar, y por otro las caracterizaciones del último film de Wes Anderson, ligado a lo grotesco y lo feo como intentos de emparejamiento con la noción de común.

Rango falla por predecible -aún cuando esas lechuzas, que tranquilamente pueden pasar por los ratoncitos de Babe (1995), insistan con el hecho de que el protagonista se termina muriendo-, por una trama acartonadísima, que se mezcla como un verdadero forastero con un claro y decente intento de originalidad estética, apoyada en la colaboración del mítico Roger Deakins en la supervisión cinematográfica de las animaciones y su puesta en escena tipo western.
Lo único rescatable es el intento de reivindación de aquel género, con su súmum en el personaje del Espíritu del Oeste, que -damas y caballeros- es nada menos que Clint Eastwood haciendo de Blondie en Il buono, il brutto, il cattivo (1966).

La cinta experimenta, prueba por aquí, por allá, y no encuentra su lugar en el mundo. El protagonista, ese camaleón tan perturbador como para la imagen de un personaje principal en un film que ¡pretende ser para niños!, tranquilamente puede ser un fiel reflejo de la película en general. Rango -título y personaje- no sólo no se decide entre el público infantil y el adulto, sino que apuesta al shock visual como elemento de originalidad, como la innecesaria aparición de Roadkill, el puercoespín que aparece casi partido al medio en plena autopista.

Ni por sus idas y vueltas, ni por su intento de comedia negra, ni por la calidad de la animación: nada justifica soportar las impresiciones e indecisiones de una película semejante. Por su obviedad narrativa, por su cliché llamado Johnny Depp (actor que, lamentablemente, si no elige mejor sus papeles se viene en picada), y por su casi-plagio a caracterizaciones como el topo ladrón (un auténtico 'choreo' al film en stop motion de Anderson) o el mismo protagonista, que tranquilamente podría ser Flik de A Bug's Life, no vale la pena gastar tiempo y dinero en Rango.


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