Mi documental "A Fanatic By Choice"

sábado, 18 de diciembre de 2010

Paco, la punta del iceberg

Título: Paco, la punta del iceberg
Dirección: Diego Rafecas
Guión: Diego Rafecas
Género: Drama
Duración: 128 minutos
Orígen: Argentina
Año: 2010
Reparto: Tomás Fonzi, Norma Aleandro, Esther Goris, Romina Ricci, Luis Luque, Sofia Gala, etc.


Exterminio de un mensaje

Esta película la ví en el marco del "24 hs de cine" de la Biblioteca Popular de Posadas. Debo decir que quedé impresionado por el impacto que logró en la gente una película tan manipuladora y tan maniqueísta como ésta.

Cuenta la historia de un grupo de rehabilitación de drog... de paco. Para los lectores de otros países, el paco es la droga con la que se mata en Argentina a la clase baja, producto de un sistema que banca el narcotráfico y que vende incluso lo que se rasca de las ollas de las cocinas de cocaína. Así es este país. OK, hasta acá todo bien (o no), pero algunos alegan que esta peli no es de las que se puedan criticar porque tiene un intento de concientización como el que hay en su mensaje (si me permiten, tan soso). Pero lo cierto es que muchos críticos especializados apuntan -con fundamentos- que como es una ficción (mal hecha encima) y no un documental (lo que hubiese sido ideal teniendo en cuenta que el director fue víctima de las drogas en su juventud y tenía miles de testimonios en los que apoyarse), hay una decisión estética, por lo tanto, dispuesta a devoluciones.

Pasando a la trama en sí de Paco..., cabe aclarar que hay una cosa que no se le puede retrucar, y es la banda sonora, compuesta por Babasónicos, Pity Alvarez y otras bandas del rock argentino que se prestaron a musicalizar este intento de melodrama social.
Ahora, lo que se cuenta, para atrás. Primero que nada, la selección de actores tan pop (sin contar, por supuesto, a LA actriz que es Norma Aleando) fue uno de los errores principales que se cometieron para encarar semejante compuesto de historias cruzadas que realmente poco tienen que ver con lo que se suele leer en los diarios y demás medios de "comunicación" argentinos (lo cual también tiene su grado de baja credibilidad, pero así de vendados vivimos en este hermoso país) acerca del tema.

Los realizadores la pensaron bien cuando decidieron contarlo de una manera tan hollywoodense, con explosiones, avasallamiento de flashbacks -insoportables-, y un ritmo melodramático realmente admirable. Pero las cosas no se hacen así: eso es engañar al público. Y con esto remarcamos en la totalmente inverosímil historia del hijo de la senadora, con narcotráfico intercontinental incluído (¿llevamos el paco a África? ¿símbolo de igualdad de condiciones socio-económicas? ¿intento banal de burlar al sistema de seguridad y prevención del narcotráfico?), o la conversación telefónica entre dos senadores contando que se puede combatir el narcotráfico pero "bajando a uno estás haciendo que aparezcan otros" y una sucesión de estúpidas reflexiones pensadas para estúpidos (más bien, subestimando al espectador, lo cual es más insultante) que serían como sacar la mano por la pantalla y pegar con moco la idea en la frente del que se sentó en la sala a ver el film.

Es larga, muy larga, lo cual es otro ítem en contra. Y el desenlace, generando problemas internos para hacer una implosión en un guión que no necesitaba un detonador para implosionar por sí sólo la grasa que le corre por las venas, otro más.

Paco, la punta del iceberg (2009), logró conmover al público con el que compartí la proyección (¡tuvieron que hacer un receso para que muchos se repongan! ¡habían mujeres que no paraban de llorar! ¿¿??), pero si lo hace es porque es manipulador, maniqueísta, copioso del mainstream, maleducado y maleducador. Un golpe bajo, sin dar más vueltas, con un reparto que patina de lo lindo por culpa de un guión hecho para menores de 8 años y una dirección que rebosa intenciones industriales e intentos de atraco a la taquilla (que según tengo entendido, no lo logró hasta la llegada al dvd).

Si quieren verlo, que sea a conciencia, y como ejemplo de manipulación. No habría que permitir que el público ATP al que el sistema cinematográfico acostumbró a bombardear con basura y lata norteamericana consuma también el producto de aquellos que por estos pagos sólo hacen "cine" con esos fines. A ese público hay que proteger con realizaciones con un mensaje, y no con dobles intenciones. Totalmente reprobable, aunque enganche como lo hace.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Lula, o filho do Brasil

Título: Lula, o filho do Brasil
Dirección: Fábio Barreto y Marcelo Santiago
Guión: Fernando Bonassi, Denise Paraná y Daniel Tendler
Género: Drama
Duración: 130 minutos
Orígen: Brasil
Año: 2010
Reparto: Rui Ricardo Diaz, Glória Pires, Juliana Baroni, Cléo Pires, Marcos Cesana, etc.


El hijo pródigo

Lo más sensato que servidor ha visto en mucho tiempo en materia de biopics. No hay ni propaganda, ni oficialismo, ni idealismos. Es más, hasta hay ambigüedad, y eso está bien. Al comenzar la cinta tenemos el desfile de algunas marcas que la patrocinan; éste es el ejemplo de esa ambigüedad que hablamos, ya que la mayoría de esas marcas apoyó el golpe de estado brasileño contra el que luchó el protagonista en la vida real. En todo el metraje no hay exhaltaciones dice qué patrióticas, así como tampoco hay momentos hollywoodenses en los que los que dirigen propuestas de este tipo de géneros suelen caer reventándose las narices contra el suelo.

Allí está Lula, el ex-presidente de Brasil. Ese Brasil que lo ve con un 80% de imágen positiva. Ese Brasil que lo reeligió. Según Fábio Barreto y Marcelo Santiago, Lula es el hijo de Brasil. Un hombre que sorteó dificultades -como todos- pero que siempre se mantuvo fiel a sus pensamientos (comunistas, o no comunistas, industriales, o no industriales).
No obstante, la figura protagonista de la historia no es Lula en sí, sino su madre, interpretada cálidamente por Glória Pires. Ahí se justifica tamaño título para el film: la vida del ex mandatario brasilero no tendría el efecto que tuvo, sin la convicción de servir a la patria como siempre lo hizo con su madre, imagen de resitencia, fortaleza, trabajo y honra. Pires se roba la pantalla por encima del novato Rui Ricardo Diaz.

La película pasa bien, a pesar de su duración de 130 minutos (lo cual suena algo excesivo). El guión alude a algunos lugares comunes, pero eso no quita que la historia esté bien contada. Pasa sin mayores logros que el del lucimiento de los actores, y la escena del discurso en el estadio, por lejos la mejor.

Lula: o filho do Brasil es un biopic de esos que se encuentran en la televisión un sábado a la tarde, y te enganchan hasta el final. No sólo porque la historia del hombre que esperó tres candidaturas para llegar al sillón presidencial sea cautivante, sino porque los directores la hacen amena. Recomendable, pero sin pretensiones.

Seguimos con más...

Después de un período en que lamentablemente debí estar inactivo, regreso con nuevos bríos. No crean que no ví películas; al contrario, ví bastantes (aunque me quedan pendientes algunas de las que están en boca de todos, pero ya llegará su momento). Por ahora, queda decir "Aquí estamos otra vez", o como dirían los presentadores de televisión después de la pausa comercial: "Seguimos con maasss deee.... El blog de Pablo Martínez!!". En fin, hay mucho sobre qué escribir y comentar, empezando por dos cintas de terror que colmaron la bendita taquilla, y dos thrillers que más vale que los vean porque sino se perdieron de mucho. Entre otras cosas...

Se viene, también, la temporada de premios. Ya se saben los nominados de los Globos de Oro, y más o menos la crítica estadounidense está monopoliz... perdón, está dando a entender quién es de su agrado y quién no.

Bueno, aquí comenzamos entonces, el camino a... lo que sea que venga de ahora en más. Espero cumplir con sus expectativas, y, si no las tienen, generarlas.

Saludos cordiales.

PM

sábado, 30 de octubre de 2010

Going the distance

Título: Going the distance
Dirección: Nanette Burstein
Guión: Geoff LaTulippe
Género: Comedia, Romance
Duración: 102 minutos
Orígen: Estados Unidos
Año: 2010
Reparto: Drew Barrymore, Justin Long, Charlie Day, Jason Sudeikis, Christina Applegate, Ron Livingston, etc.


Ápices del amor contemporáneo

Más allá de lo trillado que puede resultar el concepto inicial del que parte Going the distance (2010), tenemos una fresca comedia romántica protagonizada de manera sobria por dos de los más versátiles actores de la comedia norteamericana: Drew Barrymore y Justin Long. Ellos llevan adelante sin ningún problema un guión con muchos vaivenes y algo de rebuscada voltereta para alargar el metraje, pero que termina destacándose por una rutilante acidez cuando se disfraza de crítica a las costumbres de las parejas posmodernas.

El típico contraste entre dos ciudades totalmente opuestas -amado por el norteamericano pochoclero, sobre todo si su pareja consume Britney Spears o Lady Gaga- es el marco ideal que encontraron los realizadores para contar una historia de amor a distancia que se involucra más con la confianza y el valor de las amistades que con ese guiño que hace hacia la vida de roles y sueños que se explotó mejor en otros títulos recientes (el ejemplo más cercano, Up in the air, la última obra maestra de Jason Reitman). Cuando juega a la moralina fácil, no le sale. Pero cuando coquetea con los distintos matices que van conformando la cotidianeidad estadounidense en una sociedad que no le da cabida a los treintañeros que vienen trastabillando con los trabajos o los logros personales, se llena de una riqueza que no todos sabrán ver, obnubilados por los gags en las líneas del guión.

Por lo visto, el humor de las producciones de Apatow influenció bastante a Nanette Burstein y su equipo, ya que se puede notar cierta gama de latiguillos o salidas rápidas a ciertos lugares comúnes gracias a ese estilo tan característico de bombardear la pantalla con palabras ácidas y muchas veces grotescas. Cuando la comedia cobra protagonismo, Going the distance se luce; cuando el romance y la duda existencial la ahogan, decae. Y en ese (des)equilibrio incesante se balancea constantemente la película hasta llegar a un final bastante agarrado de los pelos pero que sabe como cerrar el círculo por el chiste leitmotiv por excelencia de la cinta.

Esta es una película que no da para ir a ver al cine, o quizás sí, pero en una tarde de lluvia, si hay dinero para el taxi y una buena compañía gastronómica durante la proyección. Imposible verla si no es acompañado por alguien de otro sexo. Realmente, la recomiendo para alquilar, y sin muchas pretensiones.

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